Retrato Psicológico
“ esta es mi
primera historia larga en mucho tiempo, está dividida en capitulo que los voy a
ir subiendo, cuando los vaya escribiendo, porque aunque la tengo toda en la
cabeza y se quién es la persona que la inspiro, todavía me falta dejar que los
personajes cobren vida y se apoderen de mis manos para saber a dónde nos vas a
conducir."
Este proyecto comenzó, un una idea muy egoísta, de tratar de
curar mis heridas ayudando a curar las de otros; no estaba muy segura de porque
en ese momento era lo que necesitaba, pero de lo que si hasta hoy estoy
consciente, es que lo hice con el solo objetivo de tratar de encontrar una cura
al hastió que sentía. Anterior mente lo había intentado usando otros métodos
menos creativos y más farmacológicos, algunas veces legales otras no, pero
nunca había llegado a este estado de sublimación absoluta que es ver después de
meses tu creación plasma, el dolor convertido en talismán y las mariposas
revoloteando en tecnicolor. La premisa era simple, y aunque anterior mente lo había
intentado con gente cercana, o conocidos, no había logrado el resultado que
esperaba, que es lo que iré comentándoles al transcurrir este relato.
Esas tarde de domingo reuní el poco valor que me quedaba y
escribí el siguiente posteo, que después reproduje en mis redes sociales y se
expandió gracias a mis amigos “busco personas mayores de edad que aparte del
castellano o el inglés hablen fluidamente otro idioma, para sesión de retratos
psicológicos. Comunicarse al inbox” después de leerlo y releerlo, lo postee,
arrobe a mis amigos para que me ayudaran a difundirlo y me senté a esperas.
Supongo viéndolo a lo lejos que fue la copa de vino, más bien la botella que me
había tomado mientras esperaba que alguien me respondiera y me peleaba con mi
frustración creciente por no dejar todo y mandarlo a la mierda; que cuando
llego el primer mensaje corrí a la cocina a traer otra botella y mientras la
descorchaba fui respondiendo las preguntas y escribiendo en mi blog de notas
ítems que creería me servirían.
Me rio al pensar lo desvergonzada y caradura que fui, al
hablar con esas primeras personas, como si ya tuviera todo resuelto, como si yo
supiera exactamente por donde irían las sesiones y que impacto tendrían en ellas
, pero el alcohol logra en mi cosas que
nadie más puede; a note los números de 3 personas esa noche antes de ir a
dormir, creo heber hurgado en sus redes sociales para ver que me decían de
ellos, quede en que en la semana nos hablaríamos para quedar de acuerdo con la
hora y el lugar donde las haríamos, extrañamente todos me preguntaron si el
desnudo era una condición, y de verdad no lo tenía en cuenta , así que mi
respuesta fue amplia y ambiguo como suelen ser mis respuestas cuando quiero
parecer más inteligente de lo que soy.
En aquel momento no pensé que estaría en el lugar que hoy me
encuentro, en ese momento, no pensé que conocería tal grupo heterogéneo de
personas, en ese momento no creí que las cosas se movería de tal modo, que nada
de lo que yo esperaba en un comienzo se concretaría pero aun así tengo tanto
que contar que nada les parecerá un desperdicio.
La pregunta que más tuve que responder durante esas semana
fue, el porqué de un idioma que no fuera el español y el inglés, y esa la tenía
fácil , lo había intentado con personas afines, conocidos, y cuando las
preguntas se ponían intimas ,, el lenguaje los llevaba a mentirme, a maquillar
las verdades, a tratar de que lo que tenían que decir no fuera realmente lo que
era sino aquello que se esperaba, aquello que era socialmente aceptado; así que
necesitaba, que las personas hablaran otro idioma que yo no entendiera, para
que así, me contaran sus verdades de verdad con sus palabras sabiendo que yo no
las entendería, así podrí tener la imagen que necesitaba encontrar, el
verdadero ser de esas personas.
Y si el ser es de las preguntas más rebuscadas de la
filosofía y de mi cabeza, de mis dolores, de mis heridas, y es ahí donde quería
llegar al verdadero ser, al que no se esconde y solo nos deja verlo de vez en
cuando y por fracciones de segundos, yo necesitaba a esa imagen, pensaba que si
lo lograba, lograría encontrar las respuestas que no me dejaban dormir por las
noches
Durante la primer semana, mientras seguía recibiendo
mensajes de la gente y acomodando horarios para poder coordinar con ellas, me
seguía preguntando, si estaba bien lo que estaba haciendo, si realmente podría
conseguir algún tipo de resultado, mis inseguridades se apoderaban de mí, había
hecho fotos muchas veces pero la idea de poner esto en marcha, reforzaba, “el
no eres capaz” que mi educación había logrado imponer; pero esa noche de
miércoles todo cambio, nada volvió a ser como antes, nada volvió a tener el
mismo valor, ni el mismo enfoque, no pensé que se me iría de las manos; de
ahora en adelante , lo llamare sujetó número 3, y solo porque con él las cosas
tomaron el camino que estas letras hoy le cuentan, dejo a los sujetos 1 y 2
para más adelante.
Eran cerca de las 21 horas, mi amiga me había prestado su
estudio para hacer las fotos, estaba agotada, había hecho dos sesiones antes a
esa, y lo único que sabía de esta persona era su nombre, un amigo lo enviaba,
me dijo “ya lo sabrás cuando lo veas”, haciéndose del enigmático, me ponía muy
nerviosa en ese momento ese tipo de frases, pero como sabía que yo solía hacer
lo mismo con el cuándo necesitaba respuestas más concretas y yo adornaba mi
gramática con miles de sustantivos y adjetivos sin decir mucho.
Fui al baño me lave la cara, pase por la cocine y volvía a
llenar el termo con agua caliente, más té, era todo lo que quería; acomode de
nuevo la silla del estudio, silencie la música y deje el Spotify abierto en m i
cuenta para que al llegar pudiera poner la música que le gustara; el cansancio
me estaba impacientando, porque habían pasado casi 10 minutos de la hora, y mis
TOC se apoderaban de mí; compulsivamente empecé a arreglarme el cabello,
pasándome una y otra vez las manos por la cabeza, no entendía el porqué de esa sensación, ya
era la tercera persona a la que fotografiaría, ya tenía mi discurso casi pulido
, ya pensaba saber cómo reaccionarían, todavía no me gustaban los retratos que
tenía, pero sabía que eso se iba a dar con el tiempo.
Sonó el timbre, y me sorprendió de un modo, que el grito que
salió de mis labios era impropio a mi cotidiano comportamiento; creo que por
eso me encontré corriendo hacia el portero automático; escuche el nombre que
tanto esperaba y le abrí la puerta del edificio desde el departamento; camine
tratando de tranquilizar mi corazón que estaba muy acelerado, pensando en mis
10 canciones favoritas de los Beatles, respire tres veces profundamente
emulando las respiraciones que la clase de yoga había intentado enseñarme,
alise mi ropa con las manos frente a la puerta del estudio, volví a respirar,
sabía que el ascensor era lento.
Mi cabeza empezó de repente a agrupar las preguntas que ya
había formulado en las sesiones anteriores. Y me encontré repitiendo en
silencio; hola soy fulana de tal, estas fotos son para un proyecto personal,
este es el contrato para la utilización de las imágenes si así las necesitara,
tanto en una muestra como en un libro, la misma estipulan que tu identidad, o
lo que pueda decirse en esta sesión es absolutamente confidencial. Ok vamos a
empezar de esta forma, voy a explicarte cómo vamos a trabajar, primero quiero
que elijas un playlist que sea de tu agrado, y pongas música, probablemente, baje
el volumen hasta que sea solo un susurro, voy a ir haciéndote una serie de
preguntas, y antes de responderlas vas a mirarme directamente a los ojos y a
pensar dentro tuyo la respuesta más sincera, la que no se te hubiera ocurrido
decirle ni al cura si crees en Dios, ni al psicoanalista ….. Antes de seguir
con el ordenamiento compulsivo de mis ideas, sonó el timbre y el mundo se
detuvo por primera vez esa noche cuando
al girar el picaporte y abrir la puerta, el gélido tedio entro atrás él en la
habitación.
La temperatura bajó un par de grados, por alguna extraña
razón; el sujeto número 3 llevaba un buzo con capucha; miraba sus pies al
caminar; media unos cuantos centímetros más que yo; era alto delgado; saludo
con un monosílabo; mientras cerraba la puerta, pude sentirlo casi en la nuca
respirando como un “dementor” , y mis miedos me recorrieron la piel, poniéndome
los pelos de punta; sostuve un suspiro y di vuelta sobre mis pies; con una
sonrisa absolutamente falsa y social en la cara y en ese instante, el suspiro
que antes sostuve se atraganto en mí garganta; trague saliva; mientras el
sacaba las manos de los bolsillo, sus dedos era largos y finos, podía sentir
sin tocar cada vena,, cada tendón, cada cicatriz, sus luces y sombras; en cámara lenta las llevó hacia la capucha;
aún tenía la cabeza gacha, se la sacó y arreglo su lacio y castaño
cabello; levanto la cabeza con los ojos casi cerrados, el flequillo tenía el
largo justo antes de ser molesto. Su piel era blanca; extremadamente
blanca; al abrir sus ojos y por un
instante cruzarse con los míos; que atónitos buscaban la forma de parecer
profesional; creí notar un leve tono de rubor en sus mejillas; que pareció
disiparse al desviarme la mirada; soy el sujeto número 3 (la verdad es que me
dijo su nombre, pero sigamos manteniéndolo en secreto) me dijo, acompañado de
una leve inclinación de cabeza; lo que me dio a entender que mi gesto de
pasarle la mano, y más aún el de saludarlo con dos besos en la mejilla estaban desde
ya descartados; me repuse, regañándome mentalmente, es "un sujeto", hice lo mismo diciendo
mi nombre, le mostré la notebook y le
pregunté si quería poner música, ladeo la cabeza como si no me entendiera, hice
un gesto con las dos manos hacia el Spotify abierto, y dio unos pasos hacia mí;
me aparte casi con miedo tratando que no se note; >lo que yo quiera? <;
Pregunto bajito, disfónico, carrasposo casi gutural con escepticismo; respondí
un corto >si<, mientras colocaba la luz y la butaca en su lugar; la
música de un piano con reminiscencias a Chopin comenzó a sonar; no quise
parecer inculta y menos entrometida preguntando que era; así que le mostré
donde sentarse y empecé la explicación que antes había planeado en mi cabeza.
>Quiere que te mire?< volvió a hacer ese gesto que no
llegaba a ser mueca cuando ladeo la
cabeza; asentí; estaba sentada en mi banco a unos tres metros y solo podía pensar que aun así podría
escuchar mi corazón acelerado; cuando me
detuve y fije los ojos en los suyos, dijo >así esta bien?< Y por
unos 3 o 4 segundos que parecieron eternos no le pude responder; no pude
articular palabra; solo podía ver; colores; marrón, café, chocolate, madera,
barro, azúcar morena, ese era el color
que buscaba en mi cabeza; carraspeo para que le respondiera; sonreí
espásticamente y reafirme con la cabeza ganando tiempo para que me saliera
>si, perfecto, empezamos<
Esperaba no tambalearme en el banco, tiendo a ser muy torpe,
y la vergüenza frente a él me bloquearía , apoye mi cámara en el suelo alado de mi pie derecho, tome el
teléfono apoyado sobre mis converse a un lado de la cámara, busque la
sincronización que ya tenía armada para las sesiones, era la tercera; lo mire de reojo, su palidez resplandecía , sus ojos rasgados
miraban al piso, creo que a mis medias,
me había puesto las peores ese día, tenía unos hoyos, instintivamente arrugue
los dedos para esconderlos, e intuí un esposo de irónica sonrisa en su cara;
note sin ver como cambiaba el peso de un hombro al otro, como si buscara estar
cómodo; volví a repetir, como si eso me diera coraje y un aire de
profesionalismo > es sencillo, como
te lo había explicado por mensaje de texto, voy a hacerte tres preguntas la
primera va a ser quien eres y vamos a mirarnos sin hacer las fotos por 2
minutos ininterrumpido sin desviarnos la mirada, en ese tiempo no voy a hacer
fotos, quiero que vayas pensado en tu cabeza como te presentarías sinceramente,
sin ni un prejuicio, como si pudieras salir sin temor al que dirán o a ser
juzgado, sin que existieran las normas de la sociedad; cuando suene la alarma
voy a volver tomar mi cámara y por 10 minutos voy a hacerte fotos, y vas a ir
repitiendo en cualquier idioma que yo no entienda lo que antes pensaste, sin
miedos a que alguien lo escuche porque, esto no se va a grabar, y yo no entiendo
nada de coreano, luego cuando vuelva a sonar …., antes que termine, susurro
>lo entendí la primera vez, no tienes que repetirlo<, la habitación
volvió a bajar unos grados la temperatura , respondí >ok< tratando de no
arquear mis cejas, con una de mis consabidas gesticulaciones. Me acomode le di
play al temporizador y pude ver entre
las pestañas cuando me ponía recta lentamente, para iniciar; como sus ojos
marrones, ya estaban clavados en el lugar que había calculado estarían los míos
y de repente .............................................
el tiempo y espacio desapareció, como si nada tuviera materialidad, como si
estuviéramos en otra dimensión, como si fuéramos moléculas y pudiéramos sentir
cada una de ellas, éramos el universo y la unidad al unísono; podía ver como sus
ojos se iban vidriando, como una sutil lamina esmeril nublara su vista;
parpadeo una o dos veces; sin hacer un solo gesto, su cuerpo estaba inmóvil, solamente sus ojos, parecían
estar más húmedos, y empecé a sentir como si todo a mi alrededor fuera vacío;
las lágrimas empezaron a caer por mis
mejillas, y los aros con céntricos opalinos, amargos como caramelo y azúcar
quemada, de sus ojos, me fueron llevando por un camino de desazón y
hastió, como si la depresión que las pastillas habían acallado, volviera
a apoderarse de mí ; me pareció verme en el fondo de la copa de vino; en la
profundidad agobiante que me reflejaba, convertirse de redentora en
castigo, como si él estuviera leyendo
más dentro mío, que yo dentro de él, como si sus miedos, y los míos en algún
lugar convergieran, como si el conociera lo que albergaba el diagnostico que
callaba; era como si la desazón, la desesperanza y la tremenda necesidad de silenciar
todas las voces, la tremenda necesidad de estar solos, y aun así saber que nunca lo estabas, nos uniera. Me vi
en un lugar conocido, frente a un abismo, mirando para abajo, escuchado la
pregunta que yo misma me hice muchas veces, que habrá después? Terminará esto alguna
vez? Las cosas serán más ligeras? Seremos libres alguna vez?. La respiración
empezó a molestarme, pude escuchar la pregunta no dicha, entre el todo y la
nada, será la nada mejor?; sentí vagamente como ladeaba la cabeza y yo copiaba
el movimiento, pero seguía atrapada en el laberinto, con la respiración del
Minotauro pisándome los talones, en una opresiva obscuridad, con un dejo de
luz, de luna que guiaba mis pasos, y cuando pensé que no soportaría un segundo
más; sentí como si me tomara la mano, vi una chispa resplandeciente centellear
en sus ojos, sentí calor, sentí alivio, esperanza en el campo de batalla, de
repente todo aquello que antes reinaba, se convirtió en una idea en una idea
constante pero silente , sentí un abrazo fuerte, un dolor carrasposo en la
garganta por gritar de furia; el precipicio estaba lejos, podía sentir el
orgullo de haberme alejado del abismo, del haber salido de las tinieblas de
haber enfrentado a la bestia. Sentí euforia, alegría, como cuando estas frente
a una imagen y alineas tu corazón tu mente y tu cámara con lo que ves; frente a
la magia de la creación; y tuve miedo, llegue a creer que lo había dejado
entrar, que él estaba navegando en mí, y cuando la desesperación intentaba reinar, porque me sentir invadida, sonó el
teléfono y pude respirar.
Me apresure a bajar la mirada, pero algo me hizo detenerme
en sus labios, cuando los humedecía, estaban levemente cuarteados, tenían un
tono pálidamente rosa; suspire y eso se oyó más fuerte de lo que esperaba, la
mueca de sonrisa irónica volvió a ser un destello fugaz en su cara, la presentí
mientras me agachaba a tomar mi cámara; le di la espalda un segundo, y lo volví
a sentir respirándome fríamente en la nuca como si se alimentara de mis miedo;
hice un gesto de tener frío, luego del tremendo escalofrió que sentí, y desde
los casi tres metros que no separabas escuche , entre diente y monótono >Tienes frio?<; mi respuesta se hizo
esperar más de lo que yo pretendía, primero gane tiempo con alguna especie de
sonido de asentimiento, luego ya más repuesta y dándome vuelta, clave la mirada
en algún punto cerca de su cien como para que pareciera que lo miraba para
hablar , pero francamente esquivando verlo a los ojos, aun guardaba la
aprensión de los últimos dos minutos anteriores, en que vi todos mis miedos
presentarse frente a mí y también vi mi redención.
>Te parece si empezamos, voy a marcarte con la mano para
donde mirar, no voy a interrumpirte, puedes espesar a contarme lo que quieras
mientras no lo entienda…< Volvió a interrumpirme >Ya lo explicaste…
Empecemos< Estaba comenzando a frústrame, tantas interrupciones, sabía que
todo mi discurso no era más que palabras vagas usadas para poder concentrarme,
pero él lograba hacerme enojar, por un segundo una canción paso por mi cabeza “Sometimes I feel so sad- Sometimes I feel so
happy- But mostly you just make me mad”, era eso tenía una capacidad de
llevarme de paseo por mis emociones, y eso me enojaba, hacía que pierda el
control tan necesario para mí. Me prepare levante la mano para indicarle donde
mirar y el empezó a hablar, y yo comencé a disparar, una a una se sucedieron
las fotos, como si la cadencia de su voz, las llevara como una flautista
encantado, para donde él quisiera, estaba absolutamente embelesada, sus manos
era cruelmente hermosas, tuve que contenerme para no fantasear con que me
tocaran, su piel de porcelana reflejaba, una fragilidad tangencialmente opuesta
a toda el aurea oscura que lo rodeaba, y si hay algo que puede llevarme a
perder la cabeza; es la ambigüedad. Los minutos seguían su curso, no les puedo
decir si eran lentos, rápidos, o simplemente habían detenido su devenir
habitual, pero yo seguía haciendo fotos, para poder respirar, de vez en cuando
miraba la última acomodaba la luz, lo guiaba solo con la mano, porque él seguía
con el mismo tono, en el mismo ritmo, inmutable, ecuánime contándome quien era.
Volvió a humedecerse los labios, y mi corazón pego un brinco, y empezó a
galopar tan pero tan rápido, había olvidado ese sentimiento, estaba tan pero
tan anestesiada, por el dolor, por el pasado, por las drogas, que había
olvidado esa sensación; creo que se me escapo un sonido gutural, porque un
silencio lo acompaño; empecé a creer que se divertía insanamente, irónico y
mordaz, en silencio, con ver como mi cuerpo, pero sobre todo mi mente
reaccionaba a todo él; y eso me enfurecía, seguía dando vueltas esas canción en
la cabeza “But mostly you just make me mad”; perdón dije y me aclare la
garganta; ladeo la cabeza gatunamente estudiando mi absoluta falta de control
ya para ese momento; volvió a ser fugaz el esbozo de sonrisa en su cara, por
primera vez la inflexión de su voz tenía algo de tedio, de aburrimiento, como
si el ya supiera el porqué de todo aquello, como si nada fuera una novedad, como
si me catalogara como un o una más de tantos que ya había visto pasar por esa
situación. Esa actitud me enfurecía por dentro, quería gritarle, enojarme,
azotarlo contra la pared, para que mostrara más que una sola cadencia; no pude
no gesticular y sostener mí más falsa sonrisa en la cara, mientras terminaban
los últimos minutos de esa parte de la sesión.
Baje la cámara, le dije >Descansa, puedes caminar un
rato, sobre la mesa lateral hay agua, aquella puerta de allí es el baño, voy un
segundo a la habitación de alado a por
otra tarjeta de memoria y vuelvo<.
Seque mis manos por la ropa, antes de cambiar la tarjeta de
memoria, y dejar la que llene de sus fotos
para que se vayan descargando en el ordenador. Estoba agotada
mentalmente, no esperaba que los menos de 15 minutos que llevamos haciendo
estos fueran tan intensos, respire profundamente y escuche desde la puerta una
voz , me gire y lo vi apoyado contra el
marco con una pierna cruzada frente a la otra y los brazos en los bolsillos, un
tanto encorvado, escondiendo sus ojos debajo del flequillo, como si entendiera
el efecto que tienen en mí, dirigiendo
su mirada a mis pies, y supongo que a los agujeros de mis medias, tenía la
cabeza ladeada, algo en él me recuerda el huraño semblante de mi gato, volvió a
sonar The Velvet Underground en mi cabeza, casi que necesitaba escucharlo para
que no siguiera girando el disco en mi mente y me dejara acomodar las ideas; y entendí
que era por lo de “mostly you just make me mad”(cada vez que me sacaba de quicio, como
si el musicalizador de mi cerebro lo hubiera elegido de antemano, sonaba esa canción)
; su desafiante estampa imponiéndose en mi espacio privado, era lo que me hizo
volver a esa canción, y si el me sacaba,
como si supiera que hilos invisibles estirar para que mi temperamento
combustionara, sentía además que lo hacía
a propósito, con todas las ganas de jugarme una especie de broma, algo sádica
por cierto que no todos podrán entre, y al mismo tiempo me intrigaba, como si
fuera el personaje enigmático de una novela negra, al que desde el comienzo
todos los indicios apuntan, pero al final era el que resolvía el enigma; no lograba entender
como sentía que me conocía , que me leía , que me entendía; y eso me hacía
perder el control, y necesitar una copa de Vino, mejor dicho la botella entera,
es algo que me urgía >Seguimos< dijo cuando estaba a punto de ir al baño
a por el frasco de mis tranquilizantes, ya los había dejado, pero esa falta de
control está tambaleando mi mundo; creo que lo intuyo > Se hace tarde< dijo
como sabiendo que de esa forma me olvidare de las pastilla, y la rabia por
sentir que me está apurando iba a dirigirse a él y nos llevaría de nuevo al estudio > si<
>ya voy< de una extraña manera se giro en dirección al estudio, respire hice que mi cuello gruja, respire dos veces
más, y me en camine al estudio; lo encuentre sentado en el banco, con una
actitud algo más petulante, casi arrogante , la palabra exacta era combativo;
eran los dos minutos en los que debíamos hacer silencio y pensar en el peor momento
de nuestras vidas, sentí que estaba por levantar un muro invisible entre ambos,
pero de todos modos me daba pánico, que mi cabeza lo deje entrar como ya lo había
hecho anteriormente, sabia, aun hoy lo sé,
a qué le temo , a donde no quería llegar; sabía cuál era la imagen que
mi cabeza no quería recrear; es como si la anticipación ya hubiera velado mis
ojos, con una cortina de lágrimas, me senté , seguía sonando la música de piano
desde el reproductor, mi cámara volvió a quedar en el suelo, mi teléfono en la mano, respire profundamente , tres
veces, ya no me daba vergüenza frente a él, ya no quería parecer profesional, sabía
dónde vamos por entrar, el abismo estaba frente a nosotros, me coloque mi escafandra para poder zambullirme en ese
amargo dulzor que habita en su mirada y sabia que no iba a poder contener los
sollozos los próximos dos minutos.
Parpadee un par de veces, y sentí como mis ojos se iban
llenando de lágrimas, lo aros concéntricos de su mirada ámbar, me conducían
donde había temido, pero ya estamos allí
, me pregunte antes de abrir la puerta que tenía frente a mi (la conocía, sabía
muy bien donde llevaba) si era eso lo que quería cuando empecé con esta serie
de retratos; tal vez no esperaba que llegara tan rápido el momento de
enfrentarme con ese recuerdo, lo había encerrado detrás de miles de puertas,
de una fortaleza amurallada; pero él
había logrado lo que el terapeuta en 4 años no había podido; y estaba ahí con
la mano en el pomo de la puerta a punto de darle vuelta; cuando
sentí que se detuvo, ladeo la cabeza, hice lo mismo, la volvió para el
otro lado, como si se tomara su tiempo para estudiarme, como si me pidiera
permiso para entrar en esa zona, respire profundo, parpadee, cayeron más
lágrimas, y pensé; para esto estamos aquí, hagámoslo de una vez; pareció
entenderlo; le mostré el teléfono y puse el temporizador; volví a mirarlo
profundamente y ya estaba ahí frente a esa puerta, podía escuchar el sonido de
la respiración que se dificultaba, podía escuchar los murmullos, podía sentir
la densidad del ambiente, oía el cadencioso ritmo de una oración; pero la
puerta no se abría, estaba impacientándome, empecé a estirar y empujar y cuando
cedió caí de bruces al suelo; la habitación parecía mil veces más amplia de lo
que la recordaba, a lo lejos, se veía una cama, corrí con desesperación como para
llegar a ella, un rayo de luz entraba por una ventana y solo iluminaba la cama,
sentía una especie de culpa, por no poder llegar, me oprimía el pecho la
desesperación, la sensación de que estaba a punto de perder algo, y cuando al
fin llegue cerca de la cama, una mano callo de entre las sabanas, era pálida,
podía verse el camino trazado por las venas superficiales, las múltiples
manchas violáceas, el rosario sostenido como una pulsera; y una voz conocida
sollozando; era mi madre; la oí de nuevo decirme >Se ha ido< , y el
alivio momentáneo se volvió culpa, las lágrimas se hicieron sollozo, parpadee y
la escena había cambiado la habitación era oscura, se olía humedad, aroma a
medicamentos, a naftalina, y la luz tenue de un velador dibujaba el contorno de
dos figuras sentadas una a lado de otra en el borde de una cama tomas de las
manos, apoyados cien con cien, una de ellas levanto la mirada y me vio, el
llanto se volvió incontrolable, corrí y me arrodille frente a ellos, apoye mi
cabeza en su regazo escondiéndome para llorar, y ambos acariciaron mi cabello,
sus manos denotaban el paso del tiempo, volví a revivirlo, la voz era como fue
la primera vez mi abuela diciendo >Se ha ido< con la voz entre cortada y
sosteniendo un sollozo; seguía llorando arrodillada frente a ellos con mi
cabeza en su regazo, y el dolor se hizo presente, cuando la voz que siempre
había sido fuerte , ecuánime, sabia de mi abuelo, se rompía y casi
irreconocible me repetía, lo que en pasado me había dicho >Aun así, la gente
sigue creyendo en Dios; si existe, es un Dios muy cruel, un padre no tendría
que ver morir a sus hijos< aun ahora no sé cómo se responde a eso, volví a
llorar mientras la mano de mi abuela acariciaba mi cabello, me faltaba el aire;
sonó el temporizador, no sabía si era entonces o ahora; las lágrimas me hacían
ver todo borroso, después de parpadear un par de veces pude volver a enfocar y
vi casi un aire de lastima en su mirada, una lagrima se retenía en su lagrimal,
esnife un par de veces los mocos que se me caía
por la nariz, trate de secarme las lágrimas con la manga de mi remera;
volví a dar largas bocanadas de aire, mientras él seguía inmóvil en su lugar,
por una fracción de segundo no quise volver a verlo, me daba vergüenza, haber
dejado que saliera de esa forma tan visceral todo el dolor de dentro, pero un
sonido sordo que no sabía de donde venía, me dijo que levantara la cabeza y lo
mirara; volvimos a cruzar miradas, y sentí el abrazo que había necesitado en
aquel momento, cálido, acogedor, un lugar amigable, conocido, con
reminiscencias de infancia y certitud de sinceridad, poco a poco el ritmo de mi
corazón y mi respiración se enlentecieron y cuando casi creía estar repuesta
para levantar la cámara y seguir con aquello, su voz sonó inexpresiva y
monótona, como antes diciendo >Yo también me suelo preguntar lo mismo< y mi estupor dibujo , esta vez
claramente una media sonrisa sarcástica en su cara.
Contuve un exabrupto, carraspee, me di cuenta al agacharme a
buscar la cámara que me miraba, aun con un tono de lastima, que me exasperaba,
seguía penando en esa canción, en la capacidad que tenía para hacerme navegar
por mis sentimiento, de llevarme desde el más terrible dolor a un lugar
agradable y cuando pensaba que me sentía cómoda, hacerme enojar de una manera
cruel, como si disfrutara jugándome una broma pesada. Seguía sin poder mirarlo,
acomode la luz nuevamente de espaldas a él, dije un par de palabras a las que
respondió con un sonido de asentimiento, la músicas seguía sonando las notas de
piano me repusieron por un segundo, me llevaron a un claro de luna conocido,
donde sentí la florescencia del amor pueril de otros tiempos. Cuando me acomode
en mi lugar y puse el temporizador después de decir >Empezamos< mire a
través de la lente como tratando de esconderme de sus poderes sobre mí, y lo
encontré con ambas huesudas, largas y texturadas manos en la cara, tapándosela,
solo se veía parte del labio, hice un par de fotos hasta que me di cuenta que
me había perdido de nuevo tras una idea en las líneas curvas del arco de
cupido, fantaseando con la pálida candidez de sus labios. Sentí como si me
tomara fuertemente de la muñeca, y me
estirara dentro de una oscura habitación, cuando por fin me miro; el hedor, era
ácido, la oscuridad, la suciedad, la desazón, el encierro la claustrofobia, me
achicaban, me hacían sentir insignificante, escuchaba su voz narrar algo que no
podía entender, pero lo estaba viendo pasar frente a mis ojos como una
película, una luz de un foco de luz incandescente, oscilaba desde el techo,
pendulante a su paso me dejaba ver solo algo de la escena, cuando mis ojos se acostumbraron lo reconocí,
con la cabeza gacha, atado con las manos en su espalda a una silla, podía ver
como goteaba sangre en el piso, supuse que era de su cara; respiraba agitado,
sin levantar la cabeza, como si tratara de guardar la poca energía que le
faltaba para cuando fuera necesario, presentí que era de los que luchaba no de
lo que huía, de repente un estallido que vino de algún lugar externo me
sobresalto y mire en su dirección, un calor infernal , enrojeció mi rostro y
las llamas se hicieron presentes, sentí como el humo entraba en mis pulmones,
tocia, mire hacia donde él estaba,
quería ir a desatarlo para salir de aquel sitio que estaba envuelto en llamas;
cuando mire asía él estaba tumbado en el suelo había roto de alguna forma la
silla, y se revolcaba tratando de desatar los nudo. Supongo que grite, por que
deje de oír su relato y sentí de nuevo la firmeza de su mano sosteniendo mi
muñeca en el pinto anterior a hacerme daño, solo veía llamas, una patada, una
puerta que se abría, y aire puro, sentirme arrastrada mientras corría y un
cuerpo envolviéndome antes que todo estallara a unos metros nuestros. Cuando
sonó el temporizador del teléfono, paro su voz, entendí que hacia un par de
minutos yo estaba en el suelo del estudio hecha un ovillo sosteniendo
fuertemente la cámara protegiéndola con mi cuerpo; no niego la vergüenza se
hizo más evidente, cuando al abrir los ojos, vi sus tenis converses y una mano
extendida que se ofrecía ayudarme a levantar.
No pude mirarlo, la vergüenza excedía cualquiera que hubiera
asentido antes en mi vida, no quise ser grosera y no aceptar su ayuda, aunque
adentro mío pensaba, todo es su culpa, la tome y la sensación fue inexplicable,
como si los un poco más de 30 minutos que habíamos estado juntos se me pasaran
enfrente en retrospectiva, muy rápido y la última imagen que quedara en mi
cabeza fuera la pálida línea curva del arco de cupido y una electricidad recorriera
todo mi cuerpo terminado por convertirse en chispa entre nuestras manos.
Una vez de pie, me aleje casi como asustada, el hizo lo
mismo, miro su mano con incredulidad y se la refregó por la ropa, camine hacia
la habitación continua y cambie de nuevo la tarjeta de memoria, esta vez no me
siguió, parecía como si el también estuviera algo perturbado, me dije, es solo
estática, me suele pasar a menudo, nada que no pueda explicar la ciencia,
volvió a hacerse presente la necesidad de los tranquilizantes, pero algo me
distrajo, la música había cambiado, algo más actual, era una especia de fusión
entre reggae, hip hop, pop , nada que yo hubiera elegido; Lou Reed volvió a susurrarme “mostly
you just maje me mad” , ahora la sonrisa sarcástica estaba en mi cara, era
como si lo hubiera resumido en una canción, si no conocen The Velvet Underground , gooogleenlo es más que necesario, la sola
idea me cambio el humor, sabía que tendría que enfrentarlo y verlo por dos minutos
fijamente pensando en el momento más feliz de mi vida, con los sujetos uno y
dos, había puesto mi mente en blanco, tanto al pensar en el peor como al pensar
en el mejor recuerdo que había tenido; en parte porque sabía a cuál no quería enfrentarme y porque en realidad no sabía si tenía uno buen
recuerdo, nunca había sido una persona muy feliz, sentía que el pesimismo, el
existencialismo no me lo permitía. Me dije a mi misma, venga vamos, si
sobrevivimos a lo peor, seguro algo encontraremos en lo mejor.
Cuando volví al estudio estaba sentado en su butaca, mirando
sus pies, tamborileando los dedos sobre sus muslos, mientras uno de sus pies
marcaba incesantemente como un metrónomo el 4 x 4 > Empezamos< dije algo más animada de
lo que esperaba, y sentí como mis mejillas se ruborizaban; pero fueron solo por
unos segundos, porque percibí de nuevo ese gesto parecido a una sonrisa que se
aventuraba en su cara y la guerrera combativa que habita en mí, no lo quería dejar ganar.
Deje la cámara en el suelo por tercera vez, puse el
temporizador, respire profundo y volví a encontrarme con el amargo dulzor de su
mirada; de repente todo desapareció, se olía el aroma embriagador del pan
recién horneado, todo parecía ocurrir con una lentitud dominical, soporoso y
embriagadoramente hermoso, el sol entraba cálido, dorado y tibio por una
ventana, la cocina primero me sorprendió por su escala, pero luego comprendí
que era yo lo pequeña, y supe dónde estaba, escuche la vibrante y aguda voz de
mi tía hablándome, corrí camino al patio y al final de la pérgola en una
conversación acogedoramente intima , estaban mis abuelos, hacia tanto que no
los veía así, que no veía el amor que se profesaban compartiendo una mirada,
que sentí ganas de llorar, las lágrimas cayeron por mis mejillas, pocas veces
en mi vida había llorado de alegría, esa era una de ellas, se habían ido hace
tantos años, que verlos ahí tan nítida mente me sobrecogió, un idea fugaz paso por mi mente, había sido
una nieta muy querida, por ambos lados, habían compartido conmigo sus alegrías
y tristezas tanto los padres de mi madre en ese momento, como los de mi padre,
en mis dolores; voces de muchos niños que
bajaban de una especia de casa sobre un árbol de pomelo, me volvieron en
mí, eran mis primos, se peleaban entre ellos por dejar jugar, uno
decía que si el otro que no que yo era una niña, que eso eran juegos de niños,
pero mi primo favorito siempre ganaba, el me protegía, él siempre había estado
ahí para mí, era mi héroe , todo lo que con los años nunca pude encontrar en un
hombre, amable, cariñoso, tierno,
sincero, pero sobre todo él nunca había hecho diferencias, yo era su compañera
de juegos, no importara que fuera una niña; la cima del árbol parecía como si
hubiera escalado el más alto de todos los picos del mundo, era la única niña
por ahí, entre tantos niños y yo también lo había logrado, fantaseamos,
inventamos cuentos, historias, “nunca
jamás” se materializaba frente a nuestros ojos de niños, y esa casa siempre
guardo ese recuerdo, esa enorme felicidad de ser aceptada y amada, del amor
fraternal y puro, de la infancia donde
la simpleza de la vida florecía en miles
de nuevas experiencias, donde las preocupaciones no existían, y el aroma
de la comida de mi tía nos llamaba desde la cocina a la hora de la merienda,
para deleitarnos en el abrazo maternal, de un dulce hecho en casa untado sobre
el pan recién horneado.
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