Jack era un espíritu
libre, creció en el pueblo mas famoso del Reino Unido, cuna de 4 hombres muy
famosos que habían marcado su vida, aprendió de muy pequeño gracias a las
insistente referencias de su madre sobre “la Muralla” que el no quería ser como
la misma decía “un ladrillo mas de la pared”, su padre insistía que la vida sin
Revolución no es una vida completa, le leía a los grandes pensadores del mundo
he insistió siempre que la forma de
Ghandi o Mandela era preferible a la de Che.
Sus libros de
cuentos sonaban a blues o jazz, pues cada noche con ellos lo arrullaban, sus
padres siempre le incentivaron a que haga lo que le haga feliz dela vida, y lo que
sea que elija trate de hacerlo con amor, por que eso era todo lo que se necesitaba
para ser feliz.
En la
juventud su formación romántica, no le permitió ver que las personas muchas veces describen la boa
que engullo al elefante como un sombrero, y que “la segunda estrella a la
derecha y derecho al amanecer” no tenia sentido mas que para los niños
pequeños; comprendió luego de muchas decepciones que a las jóvenes no las conquistaría
con copias propias de Klimt, o paseos por lugares donde grandes acontecimientos
sucedieron, ellas solo querían una cena en un restaurant caro, flores injertadas de tallo largo y
anillos de diamantes, para el los diamantes pertenecían al cielo donde vivía Lucy,
las flores debían permanecer en el jardín y debes en cuando hasta hablaban como en el país
de las maravillas, y su idea de una buena comida era el de los almuerzos de
domingo en casa de su abuela.
Por cierto
aunque muy inteligente, prefería siempre
la libertad de ser su propio jefe, y una tarde hablando con un amigo que conocía
las fotos que tomaba , lo convenció de viajar por el mundo sacar fotos y
escribir sobre ello.
Se embarco
como primer tarea en un barco que daba vueltas al mundo llevando cargas, y conoció
muchos puertos importantes; por supuesto partió de Liverpool sacando las
mejores fotos de aquellos muelles que conocía de memoria, Hamburgo lo sorprendió,
su inmensidad no entraba en la lente de su cámara, Portugal lo conquisto mas
por su gente que nada, y luego los distintos puntos de África que fueron tomando,
el iba embriagando sus ojos de hermosos paisajes e historias de altamar, un
marinero Chileno que hablaba poco ingles, le mostro un libro pequeño de poemas
y le dijo que debía leerlas y fue así como descubrió a Neruda y el mar tubo aun
mas sentido para el; Asia lo maravillo por los colores, los sabores y la tecnología,
sus fotos seguían fluyendo , y en Australia escucho a un marinero que hablaba
de una tierra muy al sur de Sudamérica llamada Tierra de fuego , las historias
de quien dio la vuelta al mundo por primera vez en barco y fue hasta allí, subió
hasta el famosísimo Rio de la Plata y se enamoro del tango, luego conoció las
costas de Brasil, su calidez, sus ritmos y sus belleza; pensó que ya se conocía
mucho el caribe y las costas Norte Americanas así que desde Rio de Janeiro le envió
el borrador de su primer libro al editor, Se lo aceptaron con la condición que
incluyera lo que le faltaba y así lo hizo y luego de mas de un año de viaje, volvió
a su punto de partida cantando “hola y adiós”.
Por un tiempo
se dedico a los aspectos técnicos del libro, a las correcciones con el editor y
a conseguir los permisos para nombrar ciertas cosas, y luego la peor parte fue
hablar en publico sobre el, pero el ya estaba pensando de que se trataría el próximo
y se regocijaba con ello.
Una mañana
cuando por causalidades relacionadas al libro estaba en Londres paseando por
los jardines de Kensington, conoció a una muchacha cerca de la estatua en conmemoración
de la obra de J. M. Barrie; y pensó enamorarse, ella entendía
algunas de las cosas importantes para el, y por un tiempo pensó que de eso se
trataba el amor, ella estudiaba literatura y le enseño algo de algunos poetas
famosos que el hasta hoy le agradece, pero las cosas se fueron desvaneciendo y
las diferencias acrecentando, hasta que un domingo en el zoológico frente a la morsa
el simplemente sonrió y tarareo goo goo g'joob g'goo goo g'joob, y ella
se enojo por que no le prestaba atención a su profundo argumento sobre la vida según
Nietzsche; y
por tan trascendental pelea tan rápido como el amor llego se fue.
Entonces recordó
unas fotos sobre Irlanda que había visto en un libro, y decidió ir a buscar las
historias del otro lado del arcoíris, a hablar con personas que creían en los
mitos y en las leyendas, lo malo era que los días para conseguir arcoíris eran
escasos y entre todo eso, se preocupo por la gente que sufría por las pasiones religiosas, pero nunca quiso
opinar, sus padres le habían enseñado que las Creencias religiosas de las personas
eran sagradas y que nunca debía juzgarlas.
Seguramente
nunca pensó que aquel día se quedaría dormido sobre un verde campo de tréboles esperando
que aparezca un arcoíris, pero lo hizo, camino por fin como las historias que
le habían contado hasta el otro lado y recordó
una canción que su madre le solía tararear cuando el se despertaba llorando por
una pesadilla de noche, y de repente quiso unos zapatos rojos, pero no le
presto atención aquello, el paisaje era mejor que una postal, las verdes
colinas y el cielo coloreado con el mas bonito de todos los arcoíris, busco la
olla de oro, como no hacerlo?, y en ese monto, se topo con una muchacha,
cabellos negros, ojos profundos y oscuros, sonrisa sincera, no entendió muy bien
lo que le decía, pero pronto se encontró contándole sobre su trabajo, invitándola
a ir a ver su casería de arcoíris, ella parecía sorprendida la acababa de conocer, lo
miro, movió sus pestañas y le cito un verso de una poesía y un país, que nunca
antes el había escuchado, o tal vez si en alguna de las copas del mundo de
futbol, pero no recordaba bien donde quedaba; pero de repente sintió algo húmedo,
y unos golpe en la cara, cerro los ojos y al abrirlos, ella ya no estaba, y el
se encontraba acostado boca arriba mientras caía una fuerte lluvia.
Siguió con su
trabajo, y volvió a escribir el libro, volvió a los detalles monótonos, a las
presentaciones sin sentido para el, y desde aquel día, a la búsqueda de
aquellos ojos, escuchaba a su abuela contándole que las cosas que se sueñan muchas
veces se vuelven realidad; busco entonces en Internet el país que ella le había
dicho, le costó pronunciar PA RA GUAY, primero lo confundió con Panamá, luego
con Uruguay, pero ya con un mapa y algunos artículos pudo determinar la geografía
que le enseñaron en el colegio era muy mala; acto siguiente trato de recordar
las palabras del verso, tenia que ver con un tren, busco referencias a este en
la literatura de ese país, encontró algo sobre un señor llamado Roa Basto y
otro Romero, uno con un libro muy conocido con premios que tenia como lugar
principal un pueblito llamado Sapukai, ni siquiera entendió bien las
traducciones que consiguió pero luego de hablar con algunos conocidos que había
echo cuando salía con su ultima novia, pudo entender de que se trataba, y hasta
lo conectaron con una profesora de español que era Paraguaya a la que fue a
visitar y le recito lo que recordaba del poema, ella sonrió y le dijo es “un
tren con bandera de Romero”, el no podía
creer, con ellas trato de armar su viaje, le conto la historia de sus sueños y
la muchacha que el había visto, a ella le gustaban las historias románticas y
cuando comprendió que el era una buena persona le conto que sus padres, una
pareja mayor vivían en el pueblo, y entendió que todo el universo conspiraba a
su favor, sonrió como un niño cuando apaga las velas de su pastel de cumpleaños,
y escucho como embobado todas las historias que ella le pudo contar del pueblo.
Y después de convencerles
a todos en la editorial que Sudamérica era un lugar rico en historias de gente
sencilla, viajo por fin a ese destino, conoció a los padres de su nueva amiga ,
le conto a que se dedicaba, pero sobre todo les narro la historia de una
muchacha que había conocido en sueños, y recorrió con gusto los lugares que le
mostraron, entendió con dificultad que alguien que el tal vez querría conocer
llego al pueblo, pero no fue hasta la hora de la comida cuando el señor llego
con una muchacha, y el pronuncio Hello
i am Jack y ella le respondió yo me llamo Maria; que entendio que todo aquello
ya no era un sueño.
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