lunes, 26 de marzo de 2012

Jack and Maria( second chapter, perhaps the last)


Jack era un espíritu libre, creció en el pueblo mas famoso del Reino Unido, cuna de 4 hombres muy famosos que habían marcado su vida, aprendió de muy pequeño gracias a las insistente referencias de su madre sobre “la Muralla” que el no quería ser como la misma decía “un ladrillo mas de la pared”, su padre insistía que la vida sin Revolución no es una vida completa, le leía a los grandes pensadores del mundo he insistió siempre que  la forma de Ghandi o Mandela era preferible a la de Che.
Sus libros de cuentos sonaban a blues o jazz, pues cada noche con ellos lo arrullaban, sus padres siempre le incentivaron a que haga lo que le haga feliz dela vida, y lo que sea que elija trate de hacerlo con amor, por que eso era todo lo que se necesitaba para ser feliz.
En la juventud su formación romántica, no le permitió ver  que las personas muchas veces describen la boa que engullo al elefante como un sombrero, y que “la segunda estrella a la derecha y derecho al amanecer” no tenia sentido mas que para los niños pequeños; comprendió luego de muchas decepciones que a las jóvenes no las conquistaría con copias propias de Klimt, o paseos por lugares donde grandes acontecimientos sucedieron, ellas solo querían una cena en un restaurant  caro, flores injertadas de tallo largo y anillos de diamantes, para el los diamantes pertenecían al cielo donde vivía Lucy, las flores debían permanecer en el jardín  y debes en cuando hasta hablaban como en el país de las maravillas, y su idea de una buena comida era el de los almuerzos de domingo en casa de su abuela.
Por cierto aunque muy inteligente, prefería  siempre la libertad de ser su propio jefe, y una tarde hablando con un amigo que conocía las fotos que tomaba , lo convenció de viajar por el mundo sacar fotos y escribir sobre ello.
Se embarco como primer tarea en un barco que daba vueltas al mundo llevando cargas, y conoció muchos puertos importantes; por supuesto partió de Liverpool sacando las mejores fotos de aquellos muelles que conocía de memoria, Hamburgo lo sorprendió, su inmensidad no entraba en la lente de su cámara, Portugal lo conquisto mas por su gente que nada, y luego los distintos puntos de África que fueron tomando, el iba embriagando sus ojos de hermosos paisajes e historias de altamar, un marinero Chileno que hablaba poco ingles, le mostro un libro pequeño de poemas y le dijo que debía leerlas y fue así como descubrió a Neruda y el mar tubo aun mas sentido para el; Asia lo maravillo por los colores, los sabores y la tecnología, sus fotos seguían fluyendo , y en Australia escucho a un marinero que hablaba de una tierra muy al sur de Sudamérica llamada Tierra de fuego , las historias de quien dio la vuelta al mundo por primera vez en barco y fue hasta allí, subió hasta el famosísimo Rio de la Plata y se enamoro del tango, luego conoció las costas de Brasil, su calidez, sus ritmos y sus belleza; pensó que ya se conocía mucho el caribe y las costas Norte Americanas así que desde Rio de Janeiro le envió el borrador de su primer libro al editor, Se lo aceptaron con la condición que incluyera lo que le faltaba y así lo hizo y luego de mas de un año de viaje, volvió a su punto de partida cantando “hola y adiós”.
Por un tiempo se dedico a los aspectos técnicos del libro, a las correcciones con el editor y a conseguir los permisos para nombrar ciertas cosas, y luego la peor parte fue hablar en publico sobre el, pero el ya estaba pensando de que se trataría el próximo y se regocijaba con ello.
Una mañana cuando por causalidades relacionadas al libro estaba en Londres paseando por los jardines de Kensington, conoció a una muchacha cerca de la estatua en conmemoración de la obra de J. M. Barrie; y pensó enamorarse, ella entendía algunas de las cosas importantes para el, y por un tiempo pensó que de eso se trataba el amor, ella estudiaba literatura y le enseño algo de algunos poetas famosos que el hasta hoy le agradece, pero las cosas se fueron desvaneciendo y las diferencias acrecentando, hasta que un domingo en el zoológico frente a la morsa el simplemente sonrió y tarareo goo goo g'joob g'goo goo g'joob, y ella se enojo por que no le prestaba atención a su profundo argumento sobre la vida según Nietzsche; y por tan trascendental pelea tan rápido como el amor llego se fue.
Entonces recordó unas fotos sobre Irlanda que había visto en un libro, y decidió ir a buscar las historias del otro lado del arcoíris, a hablar con personas que creían en los mitos y en las leyendas, lo malo era que los días para conseguir arcoíris eran escasos y entre todo eso, se preocupo por la gente que sufría por  las pasiones religiosas, pero nunca quiso opinar, sus padres le habían enseñado que las Creencias religiosas de las personas eran sagradas y que nunca debía juzgarlas.
Seguramente nunca pensó que aquel día se quedaría dormido sobre un verde campo de tréboles esperando que aparezca un arcoíris, pero lo hizo, camino por fin como las historias que le habían contado hasta el otro lado  y recordó una canción que su madre le solía tararear cuando el se despertaba llorando por una pesadilla de noche, y de repente quiso unos zapatos rojos, pero no le presto atención aquello, el paisaje era mejor que una postal, las verdes colinas y el cielo coloreado con el mas bonito de todos los arcoíris, busco la olla de oro, como no hacerlo?, y en ese monto, se topo con una muchacha, cabellos negros, ojos profundos y oscuros, sonrisa sincera, no entendió muy bien lo que le decía, pero pronto se encontró contándole sobre su trabajo, invitándola a ir a ver su casería de arcoíris, ella   parecía sorprendida la acababa de conocer, lo miro, movió sus pestañas y le cito un verso de una poesía y un país, que nunca antes el había escuchado, o tal vez si en alguna de las copas del mundo de futbol, pero no recordaba bien donde quedaba; pero de repente sintió algo húmedo, y unos golpe en la cara, cerro los ojos y al abrirlos, ella ya no estaba, y el se encontraba acostado boca arriba mientras caía una fuerte lluvia.
Siguió con su trabajo, y volvió a escribir el libro, volvió a los detalles monótonos, a las presentaciones sin sentido para el, y desde aquel día, a la búsqueda de aquellos ojos, escuchaba a su abuela contándole que las cosas que se sueñan muchas veces se vuelven realidad; busco entonces en Internet el país que ella le había dicho, le costó pronunciar PA RA GUAY, primero lo confundió con Panamá, luego con Uruguay, pero ya con un mapa y algunos artículos pudo determinar la geografía que le enseñaron en el colegio era muy mala; acto siguiente trato de recordar las palabras del verso, tenia que ver con un tren, busco referencias a este en la literatura de ese país, encontró algo sobre un señor llamado Roa Basto y otro Romero, uno con un libro muy conocido con premios que tenia como lugar principal un pueblito llamado Sapukai, ni siquiera entendió bien las traducciones que consiguió pero luego de hablar con algunos conocidos que había echo cuando salía con su ultima novia, pudo entender de que se trataba, y hasta lo conectaron con una profesora de español que era Paraguaya a la que fue a visitar y le recito lo que recordaba del poema, ella sonrió y le dijo es “un tren con bandera de Romero”, el  no podía creer, con ellas trato de armar su viaje, le conto la historia de sus sueños y la muchacha que el había visto, a ella le gustaban las historias románticas y cuando comprendió que el era una buena persona le conto que sus padres, una pareja mayor vivían en el pueblo, y entendió que todo el universo conspiraba a su favor, sonrió como un niño cuando apaga las velas de su pastel de cumpleaños, y escucho como embobado todas las historias que ella le pudo contar del pueblo.
Y después de convencerles a todos en la editorial que Sudamérica era un lugar rico en historias de gente sencilla, viajo por fin a ese destino, conoció a los padres de su nueva amiga , le conto a que se dedicaba, pero sobre todo les narro la historia de una muchacha que había conocido en sueños, y recorrió con gusto los lugares que le mostraron, entendió con dificultad que alguien que el tal vez querría conocer llego al pueblo, pero no fue hasta la hora de la comida cuando el señor llego con una muchacha, y el pronuncio Hello i am Jack y ella le respondió yo me llamo Maria; que entendio que todo aquello ya no era un sueño.

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