lunes, 7 de agosto de 2017

letras

Hace mucho que no me siento, que me privo del privilegio poco lucrativo al parecer pero extrañamente reconfortante que tiene pasear mis dedos al melancólico ritmo del claro de luna, a la hermosa languidez de Chopin al piano y sus bemoles,  el me robo muchas cosas pero la más importante fue el placer, la libertad, mi guarida, me robo el refugio custodiado y pese a mis insistencias, a mi sobre dosis de desconfianza le entregue sin mi consentimiento lo más valioso que tengo, “una duda razonable” y con ella baje la guardia, pensé que se lo debía, el mirar al costado y hacer que no había pasado nada, porque detrás de tantas murallas, de tanto impotencia por no ser lo que mis expectativas pretende de mí, o peor aún temerle tanto al fracaso que jamás intentarlo; el paso por el umbral con vivió con los fantasmas, resucito algunos y creo otros, en el proceso sentí euforia , felicidad momentánea, puedo admitirlo, llegue a sentir amor, pero no estaba a la altura, ni yo de poder seguir viendo a un costado como si nada, ni el de ser lo que yo querías; una vez leí que la gente muchas veces quiere lo que no necesita y necesita lo que no quiere , o me lo dijo alguien ya no lo recuerdo , pero lo que si recuerdo el  vacío, la infinita nada que ni la felicidad a corto plazo, ni la euforia saldaban, el alejarme de mis ritos  porque mis palabras no mienten, ni esconden, no omiten solo son ; el vacío que la incomprensión, la sintonías diferentes , la visión del futuro escrita en presente con actos del pasado, y la verdad que es sentencia.

El piano suena de fondo, el viento sopla del sur, la luz se escabulle por mi ventana, el claro de luna palpita en mi corazón y yo reagrupo uno a uno los ladrillos intentando volverlo fortificación  restaurada, e intento volver al lugar al único donde siempre soy feliz, a las letras que jamás me niegan y a las que aun ultrajando y blasfemando, no importa que, ni como jamás decepciono, ese acantilado frente al mar tempestuoso, el gélido susurro del mar salado y poderoso cuando los pies cuelgan hacia el abismo, una frase de Nietzsche , un poema de Poe ; la palabras concatenadas en este juego supuestamente al azar.

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