https://www.youtube.com/watch?v=6Ga8OkcONqI
Hoy tuve parte del día esa poesía de Neruda en la cabeza que
dice “te recuerdo como eras en el último otoño…”, y la cálidas de las palabras reconfortaron la espera, el largo camino entre tus manos y las mías, la angustia de lo incierto
y la esperanza intacta en el futuro; eres la palabra resonante en pretérito imperfecto
que Pablo arrastraba en su cadencia única; eres el abrazo con olor a hogar, con
sabor a infancia, con alegría de niño y sensatez de estampa; eres la palabra
que impera en el desorden de mis noches de insomnio y la almohada amorosa donde
escondo mis miedos.
Es distante el otoño, pero este cambio abrupto y desquiciado
del sur que te trae de nuevo a mí, lo hace latente, lo hace presente, lo tiñe
de matices texturados en el infinito lienzo que supimos regalarle a nuestros
encuentros, al piano de Chopin que suena para mitigar mis lagrimas y la caricia
del gato que busca calor en mi falda.
Más allá de tus ojos ardí en tus crepúsculos, en el lecho
que compartimos y la ilusión que proyectamos, en la inmensa simpleza de un
verso escrito en otro siglo y mi cara iluminada al escucharte nombrarlo, la
boina reposa en el suelo de un pasado, anhelante de rescate, susurra por lo bajo
los versos de ese amor al que un otoño nos entregamos .
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