lunes, 19 de agosto de 2019

descanso merecido


Sigo perdiendo el control  de mi cuerpo, y mis deseos, cuando en la penumbra recostada a tu lado, me pierdo en la obscuramente hermosa profundidad de tus ojos  de gato; en el apacible descanso  al que invita tu estampa, el silencio que me recuerda el poema número 15 de Neruda; el cual no quiero romper, por miedo a despertar de este sueño; la hermosa verdad de verte tan  de cerca, de sentir la serenidad  de tu respiración enlenteciendo el tiempo, reteniendo el ínstate compartido, la cercanía , esta inusual intimidad.
El gato impone su presencia, aumentado esta brecha, entre tú y yo, este abismo hecho de horas, de años, de palabras que no compartimos y heridas del pasado, recordándonos la infinidad de "peros" que se interponen, y lo simple de una ilusión que no quiere perder su fuerza;  su cola me acaricia la mano, buscado mi tacto encontrando la caricia que pretendía, saciando ya  su escueta necesidad de afecto, nos devuelve el puente infinito, que entre letras y música creamos hace un tiempo.
Tu sonrisa ilumina el universo, la suave curvatura de tu labio robando suspiros de mis anhelos, la respiración sostenida, el  corazón galopante, tu inocencia de niño que me escondes y se transluce sin querer al mirarme, el abrazo sin tacto, la calidez de un recuerdo, la poesía que me precede, la música que sin necesidad de esfuerzo fluye de tus manos, un instante inmortalizado en una imagen que me alegra la jornada y entibia el invierno; ambos muy cerca y a la vez tan lejos, las ganas de seguir así tendidos , inmóviles y en silencio, sabiéndonos, teniéndonos, amando la respiración sutil de un descanso merecido, nuestro encuentro diluido en un sueño y la razón convirtiéndonos en musa.

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