jueves, 12 de septiembre de 2019

Desbloqueo

Esta idea flota en mi mente hace un par de días, se diluye en la vorágine apremiante de mis obligaciones, caduca con el cansancio al llegar a casa, se viste de modorra al ver mi cama tentadora y el abrazo seductor de las sabanas. Pero el jazz  jamás falla, se escurre por mis oídos, haciendo que mi corazón palpite a contra tiempo, erizándome la piel, cuando el platillo rítmico de la batería vibra en tresillo de corcheas; seduce mis pasiones, toma el control de mis letras, socaba en mis recuerdos y explota en verborrea; sabe las cosas que me seducen, camina impasible entre la noche y mi insomnio; es amante tácito, lujurioso encantador  de mis dolores, es suspiro, letra, poema; y logra que la sonrisa que me boca le retacea a mi cara, ilumine la obscuridad de mi cuarto. 
He vuelto a la hoja en blanco, a las palabras que como hormigas  se alinean a mis deseos, a los de la música que me puede, que me conoce, que me acaricia, que resuena en los rincones más prohibidos, que despierta el libido dormido por el hastió y exalta la loca verdad que su historia cuenta en prodigiosos acordes , para que los pulmones se hinchan de aire, y respirar se vuelva un acto más agradable; para que el ahora que supera mi ansiedad, se convierta en camino calmo, en morada , en el acto milagroso en que mi corazón, mi mente, y mis manos bailan y nace la poesía.

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