No sé si les ha pasado a ustedes; que se levantan de un
sueño y la experiencia parece tan real, que por un minuto se tientan con preguntarse si fue verdad o no; hace mucho que no soñaba así; que no me levantaba
con la firme convicción, de que esa conversación había ocurrido; y aun si la conversación fue simplemente
conmigo misma, la pregunta sigue sin responderse; pero la imagen vivida y
dolorida, es un estruendoso eco, que me lastima a pesar de los años; a pesar de
haber puesto tantas palabras de por medio; a pesar de mi esfuerzo por seguir y
levantarme ; no poder expresarlo correctamente; me
corroe por dentro; me duele de miles de forma; sigue impidiendo que vuele; sigue aferrándome al pasado; como un grillete en mi tobillo que no me deja progresar.
Este dolor; este vacío; se resume en una imagen; en
una que entendí después de mucho tiempo, que comparto con muchas otras personas ; un dolor inexplicable; una daga clavada en el medio del pecho; un péndulo que irreversiblemente me corta
por la mitad.
El llanto arde anudado en la garganta; las lágrimas derramadas ya perdieron su curso; y sigo sin poder exteriorizarlo del todo;poder describir, ese terrible momento en que entendí, lo que significa no ser nada; ese momento en que todos mis miedos; en que todas mis profecías nefastas, se hicieron realidad; donde la proximidad no era sinónimo de intimidad; donde el pavor de mirar a mi derecha, helaba mi sangre; donde el frío gélido del desdén corrí por mis venas ; recostada a centímetro de una mano que aun pudiendo sostener no me consolaría; en esa cama en que dos no eran una par; donde e entendí lo que era estar muerta en vida; fue allí, en ese momento; donde cada uno de los indicios, que el camino me señalo y yo me negué a ver; se me presentaron en procesión, como rosarios de martirios; uno a uno; recriminándome; demostrándome como un furioso fiscal; cuáles eran las razones de mi sentencia.
El llanto arde anudado en la garganta; las lágrimas derramadas ya perdieron su curso; y sigo sin poder exteriorizarlo del todo;poder describir, ese terrible momento en que entendí, lo que significa no ser nada; ese momento en que todos mis miedos; en que todas mis profecías nefastas, se hicieron realidad; donde la proximidad no era sinónimo de intimidad; donde el pavor de mirar a mi derecha, helaba mi sangre; donde el frío gélido del desdén corrí por mis venas ; recostada a centímetro de una mano que aun pudiendo sostener no me consolaría; en esa cama en que dos no eran una par; donde e entendí lo que era estar muerta en vida; fue allí, en ese momento; donde cada uno de los indicios, que el camino me señalo y yo me negué a ver; se me presentaron en procesión, como rosarios de martirios; uno a uno; recriminándome; demostrándome como un furioso fiscal; cuáles eran las razones de mi sentencia.
Esta sensación no aminora; se esconde de vez en cuando; se anestesia con mucho, muchísimo alcohol; se racionaliza con cientos de palabras, de frases, de
libros; pero el alma ha perdido; yace dormida; en coma; sin signos vitales; sabes que está ahí y necesitas algún dolor más grande para recordartelo; algo que grite sigues viva; los tatuajes no alcanzan; la imagen que te devuelve
el espejo tampoco, y la idea de dejar de respirar , te tienta desde el rincón más
oscuro de tu mente; cada ves que bajas la guardia.
Es posible fantasear con un mundo multicolor; lo intento y
si existe de verdad algún Dios; sí que lo sabe; lleno mi vida de color, trato de
rodearme de él, de escribir sobre él; pero la nube tempestuosa es como mi
microcosmos; como si nada pudiera realmente ser salvado;y voy perdiendo la
capacidad de amar; de ver esperanza en el futuro; de tener fe.
Soy un ser gris, vacío, que no sabe dónde ir; que no tiene nadie que entienda el dolor profundo que se siente; haber dejado que te domestiquen; a pesar de toda advertencia, a pesar de tu propio cinismo, a pesar de tus murallas y aun así haber sido herida, y ver derrumbada tu fortificación de manos de la única persona a la que le diste todas las herramientas para que lo hiciera, porque creíste que jamás lo haría.
Soy un ser gris, vacío, que no sabe dónde ir; que no tiene nadie que entienda el dolor profundo que se siente; haber dejado que te domestiquen; a pesar de toda advertencia, a pesar de tu propio cinismo, a pesar de tus murallas y aun así haber sido herida, y ver derrumbada tu fortificación de manos de la única persona a la que le diste todas las herramientas para que lo hiciera, porque creíste que jamás lo haría.
Como se vuelve de esa momento; que como un loop se repite en tu cabeza; que te recuerda,como un mal consejero que eso puede volver a pasar; como se cura aquello que sigue
sangrando; como se respira sin que uno sea consciente de ello; me lo he
preguntado tantas veces; he imaginado que me curaba; lo he escrito en espera
que se hiciera realidad; y aun así sigo varada en esa noche en que un simple
gesto me enseño lo insignificante y nada digna que soy de ser amada; esa noche
que me persigue y me recuerda que nadie jamás podrá amarme, porque no me lo
merezco; porque mi llanto es tan miserable que se lo pueden pasar de alto; pero
el sonido del jazz sonando en un susurro es molestoso para conciliar el sueño; duele, por que esa noche el consuelo
no llego; y no va a llegar nunca; no hay
consuelo que dar a aquel que no existe, que paso a ser un mueble y se desgasto
con los años de mal uso.
Esa noche se repite, me aleja de todo y todos, me recuerda
lo indigna que soy, me reclama, me juzga, me martiriza, me sabe aterrada y
predice cada noche que el próximo día será el mismo.
Mi sueño fue tan real que revivió estos dolores,y aunque no
los llegue a verbalizar; los volvía a sentir, a revivir, como si esa conversación; convertida ahora en letras, en caracteres binarios; todo esto que
aun que escrito aún no se lo he dicho a nadie; haya salido en busca de no ser leído en realidad y encontrando un remitente casi imposible de ser encontrado, siga ocultando mi verdad en estas letras.
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