Mis odios zumban y la cabeza retumban,es la resaca juegando con mis sentidos, estiro un brazo para salir de entre las sabanas, aun no sé dónde
estoy, en cámara lenta despego mis parpado y lo extraño de la habitación de hotel de repente me da una idea,
manoteo a mi lado, sigues roncando e inmutable, me tambaleo al baño, abro la
ducha y bajo el calor de un anhelado y reconfortante baño, voy recordando la
noche anterior, lo borroso que se veía Matthew Stree a la media noche, las carcajadas
con esos Irlandeses a los que no le entendíamos
el inglés, y lo surreal de gastar hasta lo que no teníamos por tomar unas pintas en
THE CAVERN.
Al volver a la habitación balbuceas unas palabras mientras me visto y busco un analgésico en mi
cartera, le pongo Agua a la tetera (que
típicamente inglés es tener una tetera eléctrica y te en la habitación de
hotel, hasta en este hotelucho, sonrió por la ironía de mi pensamiento), te
escapas al baño cuando corro de par en par las cortinas; puedo ver el puerto,
la vuelta al mundo del parque costero y la inconfundible postal regada por la
garua.
Mantengo la taza entre las manos, recolectando de la memoria
los pasajes del día anterior, nuestro turístico tour por las casas donde
crecieron los Beatles, la foto con la estatua de Lennon, y la sensación
abrumante casi espiritualidad de pararnos frente a los portones rojos del Campo
de Frutillas; interrumpes mi ensoñaciones con la prosaica frase “hoy estoy para un desayuno ingles”,
buscamos el pub más cercano engulles hasta las habas, sigo sin entender cómo
puedes comer todo eso, dejamos las valijas en la recepción del hotel, el tren sale en unas hora, y
caminamos rumbo al puerto.
Las calles adoquinadas
brillan húmedas por la garua, los pájaros cantan “Free as a bird”, los pocos transeúntes apuran
el paso, mientras embobada paseo por las notas que los Beatles me tararean desde los auriculare, tomas mi mano y tamborilleas con la otra en el aire.
Los pasos se persiguen un tanto apresurados porque la
anterior garua se transformó rápidamente en lluvia. Canturreas “blackbird singing in the
dead of night” cuando llegamos al paseo marítimo y prodigiosamente, proverbial
casi hasta místico, giramos sobre
nuestros pasos a la izquierda y entre las nubes grises los rayos del sol luchan
por escapar ; bajito como para que no te escuche dices entre dientes >> y
después dices que no existe DIOS<<

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