miércoles, 30 de mayo de 2018

Liverpool



Mis odios  zumban y la cabeza retumban,es la resaca juegando con mis sentidos, estiro un brazo para salir de entre las sabanas, aun no sé dónde estoy, en cámara lenta despego mis parpado y lo extraño de la habitación de hotel de repente me da una idea, manoteo a mi lado, sigues roncando e inmutable, me tambaleo al baño, abro la ducha y bajo el calor de un anhelado y reconfortante baño, voy recordando la noche anterior, lo borroso que se veía  Matthew Stree a la media noche, las carcajadas con esos Irlandeses a los que  no le entendíamos el inglés, y lo surreal de gastar hasta lo que no teníamos por tomar unas pintas en THE CAVERN.
Al volver a la habitación  balbuceas unas palabras  mientras me visto y busco un analgésico en mi cartera, le  pongo Agua a la tetera (que típicamente inglés es tener una tetera eléctrica y te en la habitación de hotel, hasta en este hotelucho, sonrió por la ironía de mi pensamiento), te escapas al baño cuando corro de par en par las cortinas; puedo ver el puerto, la vuelta al mundo del parque costero y la inconfundible postal regada por la garua.
Mantengo la taza entre las manos, recolectando de la memoria los pasajes del día anterior, nuestro turístico tour por las casas donde crecieron los Beatles, la foto con la estatua de Lennon, y la sensación abrumante casi espiritualidad de pararnos frente a los portones rojos del Campo de Frutillas; interrumpes mi ensoñaciones con la prosaica frase “hoy estoy para un desayuno ingles”, buscamos el pub más cercano engulles hasta las habas, sigo sin entender cómo puedes comer todo eso, dejamos las valijas en la recepción del hotel, el tren sale en unas hora, y caminamos rumbo al puerto.
Las calles adoquinadas  brillan húmedas por la garua, los pájaros cantan  “Free as a bird”, los pocos transeúntes apuran el paso, mientras embobada paseo por las notas que los Beatles me tararean desde los auriculare, tomas mi mano y tamborilleas con la otra  en el aire.
Los pasos se persiguen un tanto apresurados porque la anterior garua se transformó rápidamente  en  lluvia. Canturreas “blackbird singing in the dead of night” cuando llegamos al paseo marítimo y prodigiosamente, proverbial casi  hasta místico, giramos sobre nuestros pasos a la izquierda y entre las nubes grises los rayos del sol luchan por escapar ; bajito como para que no te escuche dices entre dientes >> y después dices que no existe DIOS<<

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