martes, 22 de noviembre de 2016

Thanksgiving

No hay nada más maravilloso que el  pánico hermoso, mezcla de expectativa,  libertad e incertidumbre que te brinda una hoja en blanco. Sonrió e instantáneamente paso mi dedo índice por el callo que tengo en el dedo medio de mi mano derecha, que no desaparece, y eso es un recordatorio glorioso del pasado analógico que me puso en este camino, de tanto derroche de desvalorado sentimiento derramados en tinta a mano sobre infinidad de hojas, tachadas, remendadas, re escritas y el callo dolorido recordándome la belleza misma de la creación.
Vi algo estos días en internet, nada que venga al caso, aunque realmente si, a alguien le preguntaron por qué estaba agradecido y entre otras cosas alguien  dijo que agradecía por poder hacer unas de las cosas que más amaba en la vida que es "escribir", y yo sonreí , conozco en profundidad la locura de poder decir eso y sentirlo en las entrañas, el  ponerte frente a la pantalla con el documento en blanco y suspirar mientras tus manos recorren vertiginosamente el teclado, a veces tras una idea difícil de descifras, otras tras las desopilantes palabras de algún personaje y sobre todo en el más excelso de todos esos momentos, cuando la creación se comprime, se intensifica, toma colores y sabores del universos y sintetizados, en un perfecto extracto nace la poesía, gloria literaria del amor y la vida, simpleza hecha metáfora, pasión desenfrenada rimando en versos, simetría asimétrica que detiene el tiempo, la redacción  generando la expectativa que solo será saciada en ese beso, en esos ojos, en ese abrazo, y la verdad que nadie más entiende, en la sinrazón de las letras a temporales pero des temporales, en el poema que encierra el auténtico significado del romanticismo, en el claro de luna en que nos encontramos en los sueños, y la prole interminable de palabras que generaron.

Simplemente brilla desde dentro con solo pensar, y es el agradecimiento infinito que le tengo a este simple acto, mecánico en principio, liberador en su dogma, creativo por compromiso, la perfecta pareja que desde hace mucho mantenemos, las letras y yo; la gigantesca acción de gracias al verbo “escribir” y a la “palabra” leída.

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