Solía pensar que esta
hoja en blanco, era más un castigo, que una recompensa; que sentarme aquí frente al ordenador, al procesador de texto, y
dejar que las palabras se escaparan de mis manos, era mentirme, porque aunque la vida
seguía a mi alrededor, y aun hoy sigue. Nunca me he tenido estima, supe y sabia
las cosas que me salían medianamente bien, pero nunca sentí que era buena en
realidad en algo, y con ese criterio elegí siempre a las personas que tenia a
mi lado, ya que si yo no era lo bastante buena, no podía aspirar a nada mejor
que lo que tenia, no podía pretender algo mejor que eso, no podía querer que me
quisieran de otra forma; aprendí a odiarme cada día mas, a encontrar culpable
en todos lados, a agredir, y vivir
constantemente bajo esta nube negra de tormenta que me persigue a todos lados;
y la verdad es que no sé cómo se vive de otra forma, sin el caos constante, sin el sentimiento de hastió
y desesperación, sin la necesidad de silencio y soledad, no sé cómo se siente que
te quieran bien, aun que sí creo que tengo amigos sinceros que me quieren de
esa forma, pero la verdad es que no sé como recibir amor sin sentirme extraña,
sin alejar a todos y esconderme en mi coraza, por tanto tiempo me auto castigue
por no ser ni lo que yo pretendía ni lo que otros querían, que hoy no sé lo que
quiero, ni lo que necesito ni donde quiero llegar ; hay solo una pequeña luz
que se mantiene estoica como un faro en una noche de tormenta, guiando mi
camino y es el amor, lo único que sé es que quiero volver a sentir que mi pecho
no me alcanza para que mi corazón galope de emoción con la idea de volver a
verlo, de sonreír como niño el día de su cumpleaños al reflejarme en unos ojos
que llenos de brillo me devuelvan la sonrisa, de compartir, silencios,
conversaciones, alegrías, dolores; el sillón frente al televisor, los libros y
la música , hacer de una simple y cotidiana comida el festín más hermoso y conseguir
que las peleas no sean más que una anécdota jocosa. Necesito uno de esos amores
que son tan pero tan sencillo que no necesitan explicación, que se traducen en
miles de idiomas y trasciende años, siglos, fronteras: Quiero que por una vez
en mi vida me quieran con devoción pero al mismo tiempo con escepticismo. Quiero
eso que dice la poesía de Cortázar “que me ames con violenta prescindencia del
mañana”. A veces creo que pido demasiado y que yo no me merezco algo tan simple, imperfecto y extremadamente hermoso como esa clase de amor.
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