jueves, 3 de octubre de 2019

un amor tan hermoso


Solía pensar que esta hoja en blanco, era más un castigo,  que una recompensa;  que sentarme aquí  frente al ordenador, al procesador de texto, y dejar que las palabras se escaparan de mis manos, era mentirme, porque aunque  la vida seguía a mi alrededor, y aun hoy sigue. Nunca me he tenido estima, supe y sabia las cosas que me salían medianamente bien, pero nunca sentí que era buena en realidad en algo, y con ese criterio elegí siempre a las personas que tenia a mi lado, ya que si yo no era lo bastante buena, no podía aspirar a nada mejor que lo que tenia, no podía pretender algo mejor que eso, no podía querer que me quisieran de otra forma; aprendí a odiarme cada día mas, a encontrar culpable en todos lados, a  agredir, y vivir constantemente bajo esta nube negra de tormenta que me persigue a todos lados; y la verdad es que no sé cómo se vive de otra forma,  sin el caos constante, sin el sentimiento de hastió y desesperación, sin la necesidad de silencio y soledad, no sé cómo se siente que te quieran bien, aun que sí creo que tengo amigos sinceros que me quieren de esa forma, pero la verdad es que no sé como recibir amor sin sentirme extraña, sin alejar a todos y esconderme en mi coraza, por tanto tiempo me auto castigue por no ser ni lo que yo pretendía ni lo que otros querían, que hoy no sé lo que quiero, ni lo que necesito ni donde quiero llegar ; hay solo una pequeña luz que se mantiene estoica como un faro en una noche de tormenta, guiando mi camino y es el amor, lo único que sé es que quiero volver a sentir que mi pecho no me alcanza para que mi corazón galope de emoción con la idea de volver a verlo, de sonreír como niño el día de su cumpleaños al reflejarme en unos ojos que llenos de brillo me devuelvan la sonrisa, de compartir, silencios, conversaciones, alegrías, dolores; el sillón frente al televisor, los libros y la música , hacer de una simple y cotidiana comida el festín más hermoso y conseguir que las peleas no sean más que una anécdota jocosa. Necesito uno de esos amores que son tan pero tan sencillo que no necesitan explicación, que se traducen en miles de idiomas y trasciende años, siglos, fronteras: Quiero que por una vez en mi vida me quieran con devoción pero al mismo tiempo con escepticismo. Quiero eso que dice la poesía de Cortázar “que me ames con violenta prescindencia del mañana”. A veces creo que pido demasiado y que yo no me merezco algo tan simple, imperfecto y extremadamente hermoso como esa clase de amor.

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