Te acompaño desde estas letras, que sin saber mucho como,
asumieron tu ritmo, tu cadencia, tu cansino caminar, y se alimentaron de tu
sonrisa, que cuando amanece en tus labios ilumina la gloria de estar vivos.
Reconociéndome prisionera de tus palabras, de las notas que
tus manos me regalan, te conduje a mi morada, al universo paralelo donde el día y la noche conviven, donde el hecho de
tenerte resucita mi corazón devastado por la pena y el dolor.
Sigues tan singular como te encuentro, en los ecos de las
canciones que compartimos, en el lenguaje sin
traducción que el amor propone, en mis rimas acompasando tus pasos,
y mi día vigilando tu descanso.
Recuérdame en tus sueños guiándote a mi morada, al escondite
preferido, donde nadie nos ve, nadie nos juzga, donde somos solo nosotros, el
mar rompiendo a los pies del acantilado y el viento susurrandonos poesía.
Sé que me presientes, que el sonido irreverente del teclado
que te sueña, te dibuja, te convierte en musa, ha llegado a tus oídos, te ha cosquilleado
en la nuca, y como simple escalofrío te ha robado un suspiro hecho susurro que convertirás en
música.
No hay comentarios:
Publicar un comentario