Una mañana de fines de noviembre fría, mientras ella se alistaba para ir al trabajo, recordó un rostro conocido, alguien que alguna vez fue tan importante, que le costaba olvidar las cosas que habían vivido juntos; y entonces sonó su telefono y cuando antendio casi se le cayo de la mano, al escuchar la voz-Hola, hola Ele, estas ahi, sos vos. le dijo una voz profunda casi apagada-Si dijo ella -Como conseguiste mi numero Juan?
-Ahhhhh yoe speraba, que gusto escucharte Juan, hace mucho que no hablamos, y se me olvido decirte que me iba a vivir a kilómetros de distancia.
-Juan, enserio ninguna recriminación, voy a llegar tarde del trabajo y por lo que escucho estas borracho y no se por donde, anda a tu casa, que si tu mujer sabe que estas por ahi a esta hora se arma el quilombo del mundo y mas si sabe que me llamaste borracho.
-Eleeeeeee, vos sabes que no hay nadie como vos es este mundo y que te quiero mas de lo que te puedo decir y que nunca me voy a perdonar lo cobarde que fui.
-Juani, yo también te quiero, y lo que paso ya paso, eso ya lo hablamos, tranquilízate, anda a tu casa, báñate con agua bien fría y acuérdate que la rencarnacion existe , y que tenes una mujer y unos hijos que te adoran y que tu amiga siempre va a estar ahí para vos.
Escucho un sollozo del otro lado y unas palabras inteligibles, que le revolvieron el estomago, dejo su taza en el fregadero, y tomo su abrigo, esa mañana caminaria al Hospital bajo la nieve, algo tenia que sacar sus pensamientos de aquella llamada, y sabia que Liam no esta en la ciudad y que en LA tenían varias horas menos, pero enseguida pensó que le diria, como le explicaría por que lo llamaba llorando, como haría para contarle las historia mas hermosa y dolorosa de su vida, todo esto pasaba por su cabeza cuando choco con alguien casi en la esquina del hospital.
-Perdone Dra, aveces se me olvida fijarme pro donde voy.
-No disculpe usted, nos conocemos?
-Formalmente nos, Soy el Dr. Harrison Smee, hace unas semanas llegue, mi jefe el Dr Mcfie, siempre habla muy bien de usted y se lamente que ya no este bajo su cargo, por eso la conosco.
Ella le paso la mano y le dijo al estrechar la suya-Mucho gusto, veo que ya sabe quien soy, pero puede decirme Elella, no me gustan tanto las formalidades; discúlpeme de nuevo y estoy por llegar tarde.
Lindos ojos negros pensó cuando entraba, que raro mira igual que ... movio su cabeza par ano pensar en eso, de nuevo esa idea, quiso pensar en Liam pero la conversación de la mañana no la dejaba, ella hacia años había catalogado a Juan Ignacio Romero como una enfermedad crónica con la cual tendría que convivir no solo ella sino su entorno.
Hizo el ultimo esfuerzo por no arruinar su mañana, y le escribió un mensaje a Liam diciéndole que quería hablarle y que esperaba verlo para su cumpleaños
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