Tu guitarra sonó de nuevo
las lagrimas cayeron
y el amor fluyo directo
al infinito del universo.
Tal vez fue el brillo en tus ojos
ese que aun de vez en cuando
los descubro como escondido
mirándome de lejos.
Tal vez fue el simple echo
que aun hoy se que hicimos
lo correcto.
Pero tu guitarra lloro
aquella tarde, tratando de explicar
lo inexplicable
tratando de solucionar
tus arrebatos y encontrar
el perdón que necesitarías con los años.
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