lunes, 9 de diciembre de 2019

mariposa renacida


Eres una poesía pausada en mi corazón, soy la voz que escuchas y la mano tranquila que acaricia tu alma, no importa cuántas dudas tengas, soy la oscuridad que te permite brillar, el pájaro azul que alimenta tus notas, la musa silenciosa, la gracia infinita, el autor omnipresente de esta obra.
Puedo leerte, sentir mis miedos convertidos en tus letras, conozco esas palabras las he escrito miles de veces, he sentido que me roban el aliento, que ralentizan mis días, me ruegan que no continúe, pero todavía estoy aquí, caminando en cada sonido con el que te nombro, como me siento en tus acordes, como esta pequeña conversación que nunca tendremos.
No te sientas desagradecido, conozco a cada uno de los demonios que te acosan, son mis compañeros, me susurran sus maldiciones todas las noches, nadie los ve, solo yo los escucho, mi corazón se detiene ocasionalmente, duele, sangra por esta maldición. Quiere renunciar a todo lo que he logrado, siente que no merezco todos los logros, no entiende los elogios, me hace preguntarme por qué todavía me castigo por los éxitos; esperando más, incluso si más nunca es suficiente.
Dulcemente amarga como la vida, bellamente azul como mi alma, distraes mis pensamientos  cuando te escucho, cuando descifró tus palabras, cuando te leo entre líneas, cuando me convierto en un poeta y renunció al mundo real duran estas líneas, rimando en lenguas extrañas, tan invisibles como me gusta, tan distantes como la melancolía de ese piano que suaviza mi cínico corazón, tan orgullosamente valiente de seguir caminando, de aprender a vivir con la bestia, de inspirar y de inspirarse en las musas , el talismán  regalo del arte, la mariposa renacida, que transforma el dolor en pasión.

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