Eres una poesía pausada en mi corazón, soy la voz que
escuchas y la mano tranquila que acaricia tu alma, no importa cuántas dudas
tengas, soy la oscuridad que te permite brillar, el pájaro azul que alimenta
tus notas, la musa silenciosa, la gracia infinita, el autor omnipresente de
esta obra.
Puedo leerte, sentir mis miedos convertidos en tus letras, conozco
esas palabras las he escrito miles de veces, he sentido que me roban el
aliento, que ralentizan mis días, me ruegan que no continúe, pero todavía estoy
aquí, caminando en cada sonido con el que te nombro, como me siento en tus
acordes, como esta pequeña conversación que nunca tendremos.
No te sientas desagradecido, conozco a cada uno de los
demonios que te acosan, son mis compañeros, me susurran sus maldiciones todas las noches, nadie los ve, solo yo los escucho, mi corazón se detiene
ocasionalmente, duele, sangra por esta maldición. Quiere renunciar a todo lo
que he logrado, siente que no merezco todos los logros, no entiende los
elogios, me hace preguntarme por qué todavía me castigo por los éxitos; esperando
más, incluso si más nunca es suficiente.
Dulcemente amarga como la vida, bellamente azul como mi
alma, distraes mis pensamientos cuando te escucho, cuando
descifró tus palabras, cuando te leo entre líneas, cuando me convierto en un poeta
y renunció al mundo real duran estas líneas, rimando en lenguas extrañas, tan
invisibles como me gusta, tan distantes como la melancolía de ese piano que
suaviza mi cínico corazón, tan orgullosamente valiente de seguir caminando, de
aprender a vivir con la bestia, de inspirar y de inspirarse en las musas , el talismán regalo del arte, la mariposa renacida, que
transforma el dolor en pasión.
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