viernes, 19 de junio de 2020

sé que algún día mi asilo serán tus brazos y mi corazón será tu casa.


Toda palabra es poca, cuando de mis manos, ya sin ritmo, ya sin sentido, ya sin significado, discurren para llegar en algún futuro que no descifro a las tuyas  y transformar la oruga hecha crisálida de mis versos y adjetivos, en prodigiosa mariposa, revoloteante, hermosamente colorida, llega de gloria, luz y brillo ,desde esas notas lúdicas y mansas que me roban el aliento aun sin conocerlas.
Te he soñado, te he buscado, te reconozco, pero hemos vuelto a ser separado, ya llegara la vida en que podamos volver a juntarnos, ya llegara el Aleph en que conjugaremos verso y acorde para dibujar nuestro destino, ya seremos uno donde hoy somos dos, porque yo sé que aunque tu rostro aun sea una incógnita, esa magia, esa sol tímido que despunta al amanecer cuando sonríes es una verdad que no necesita comprobaciones científicas.
Sigue discurriendo como le rio que termina en el mar, sigue siendo el sonido que me acarrea el viento cuando sopla del sur, sigue siendo el abrazo que presiento cuando la luna brilla llena en lo más alto del cielo estrellado una fría noche de invierno, sigue siendo de todos y de nadie, pero retenme en tu pensamiento, como una duda que aún no has logrado disipar, como una pregunta que se convierte en suspiro, como si al mirar el mar perderse en el horizonte cuando el sol se pone, la respuesta que esperaras fueran estas letras.
Retenme en un recuerdo que no conoces pero intuyes, hazme parte del arte que pulula de tus alma, para que yo encuentre las migas dispersas en el universo, que insignificantes pero existentes me lleven a ti, no importa cuanto me tarde, yo sé que tú me esperas, yo sé que yo te busco, sé que algún día mi asilo serán tus brazos y mi corazón será tu casa.

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