He caminado esta ruta tantas veces, la música dictándome palabras,
la noche acurrucando mis sentimiento, mis manos deslizándose sobre el teclado,;
se los he repetido tantas veces que creo que es hasta molesto , releer cada una
de las letras, que formas las mismas frases, que hablan sobre lo mismo, que
buscan lo mismo, pero hoy, hoy solo denme una instante más para que mi corazón no
se atrofie, para que no pierda la capacidad de amar, a veces pienso que estas
palabras, que la procesión marcial de la letras sobre la gloria inmaculada de
una hoja en blanco, es el último vestigio de amor que guarda mi corazón, que no
sé cómo se ama, como se siente, como se vive si no es a través de estas páginas
, a través de la poesía, que me atraviesa y me define, a través del arte que me
deja ser y no me juzga, a través de este rito que cual fiel devota practico
para que mi único credo se mantenga intacto.
Cuando siento que voy perdiendo la capacidad de engarzar
verbos y adjetivos, de conjugar y puntuar mal una oración; y la inspiración se
diluye como la tinta azul de mi carta jamás entregada por las lágrimas que
sobre ella derrame, y yo necesito ver, oír, sentir , saborear , oler,
experimentar alguna forma de arte, algo que me abofetee por lo extraordinario
de su existencia para recordarme que aun aunque me repita, que aun aunque
parezca básico y burdo esto que hago es la forma en que aprendí a respirar, y
mi vida no tiene sentido si el oxígeno
que ese tsunami de sentimiento de experiencias me genera, sin la búsqueda constaten
por no perder el ultimo hilo que me mantiene conectada con este ser
supuestamente humano que soy; sin perder del todo mi autonomía.
Hoy tenía ganas de escribir, de que mis letras terminaran
siendo parte de una carta que jamás se leerá, y prenderla fuego, quemar mis sentimientos
en una hoguera como si esta ofrenda
profana reforzara mis creencias y revitalizara mi hastió, como si así pudiera
conseguir un interlocutor tácito y mi soledad se acompañara por un momento de
aquello que en los anaqueles me hablan y desde las paredes me gritan y este
insignificante existir no pareciera un error y la esperanza de algún día no
sentirme tan enjaulada llegara en forma de amor.
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