domingo, 17 de noviembre de 2019

Es como una película y suena como una canción.



https://www.youtube.com/watch?v=DDWKuo3gXMQ&list=PLBrbKtPlBbNc4XP_O9T1x55QnRh51hYuM&index=5

Hoy tuve todo el día una canción en la cabeza, y las palabras que me describen un momento; tu imagen materializada en las retinas, en el instante en que parado frente a mí,  bajo un destello de luz, me desnudaste el alma. Solía ser más precavida, pero la verdad es que me tomaste por sorpresa, no lo busque eso lo sabes , el yugo de mis verbos en pasado reproduciéndose una y otra vez, no me dejaban ver para afuera, pero de repente la conversación más natural, más normal y cotidiana, me robo el aliento, y la habitación se ilumino, tú la pintaste de tonos dorados, la translucidez de tu mirada tiño de atardecer mi oscuridad azulada, y todo lo que hasta entonces parecía imposible, se volvió un quizás, se volvió verde, y la esperanza que hasta ese momento jamás fue una opción, se hizo posibilidad radiante.
No hagas eso, no te escondas detrás de tu media sonrisa un poco avergonzado y muy cohibido por mis palabras ya verás no es para tanto, salen de mis manos como un torbellino pero suelen ser más dulce de la que vez enfrente a vos, suelen ser más gentiles y torridas que mi presencia, pero lo que te puedo prometer, es que si te tomas el tiempo para escalar cual Romeo mi fortaleza, vas a encontrar a una sola persona, con miedos, con dolores, avergonzada, frustrada acurrucada en lo alto de su fortaleza viendo cómo poner más barreras con el exterior, pero si solo le das un poco de tiempo, ese minuto en que ambos vimos más allá de la mirada, se tornara cotidianidad, y las barreras caerán y la suavidad del poeta trascenderá las letras para volverse gesto matutino, saludo nocturno y sobre todo amor.
La canción sigue girando en mi cabeza, y con ella mis inseguridades, el pasado que me estira para atrás, y no me permite del todo soltarme, y llegar a esa utopía almendrada que me regalaste, la dulce verdad que escondemos hasta que el Aleph aparece y el mundo se pausa, para dejarnos converger en espacio y tiempo resumido todo en una mirada, de a poco  el sótano de la Calle Garay no es tan loco, y el Minotauro en que solía convertirme en noches de luna ha perecido de tu mano mi Teseo y el hilo de amor que supiste dejar como guía para librarnos de las barreras, de los intrincados laberintos de mi cabeza y por fin huir para volar cerca del sol,  sintiendo como Icaro, dejarnos llevar por la caída libre, por el éxtasis embriagador de sabernos,  de encontrarnos , de entregarnos y conocernos.

Una a una repito, revivo, re sueño y rediseño el momento, la voz que se sublima al salir de tus labios y el suspiro que detiene el tiempo, nada más cálido, más acogedor que tus brazos que mis imágenes alimentando el momento y Adele de fondo refirmando lo que ya sabemos  que esto es como una película y suena como una canción.

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