https://www.youtube.com/watch?v=DDWKuo3gXMQ&list=PLBrbKtPlBbNc4XP_O9T1x55QnRh51hYuM&index=5
Hoy tuve todo el día una canción en la cabeza, y las
palabras que me describen un momento; tu imagen materializada en las retinas,
en el instante en que parado frente a mí,
bajo un destello de luz, me desnudaste el alma. Solía ser más precavida,
pero la verdad es que me tomaste por sorpresa, no lo busque eso lo sabes , el
yugo de mis verbos en pasado reproduciéndose una y otra vez, no me dejaban ver
para afuera, pero de repente la conversación más natural, más normal y
cotidiana, me robo el aliento, y la habitación se ilumino, tú la pintaste de
tonos dorados, la translucidez de tu mirada tiño de atardecer mi oscuridad
azulada, y todo lo que hasta entonces parecía imposible, se volvió un quizás,
se volvió verde, y la esperanza que hasta ese momento jamás fue una opción, se
hizo posibilidad radiante.
No hagas eso, no te escondas detrás de tu media sonrisa un
poco avergonzado y muy cohibido por mis palabras ya verás no es para tanto,
salen de mis manos como un torbellino pero suelen ser más dulce de la que vez
enfrente a vos, suelen ser más gentiles y torridas que mi presencia, pero lo
que te puedo prometer, es que si te tomas el tiempo para escalar cual Romeo mi
fortaleza, vas a encontrar a una sola persona, con miedos, con dolores,
avergonzada, frustrada acurrucada en lo alto de su fortaleza viendo cómo poner
más barreras con el exterior, pero si solo le das un poco de tiempo, ese minuto
en que ambos vimos más allá de la mirada, se tornara cotidianidad, y las
barreras caerán y la suavidad del poeta trascenderá las letras para volverse
gesto matutino, saludo nocturno y sobre todo amor.
La canción sigue girando en mi cabeza, y con ella mis
inseguridades, el pasado que me estira para atrás, y no me permite del todo
soltarme, y llegar a esa utopía almendrada que me regalaste, la dulce verdad
que escondemos hasta que el Aleph aparece y el mundo se pausa, para dejarnos
converger en espacio y tiempo resumido todo en una mirada, de a poco el sótano de la Calle Garay no es tan loco, y
el Minotauro en que solía convertirme en noches de luna ha perecido de tu mano
mi Teseo y el hilo de amor que supiste dejar como guía para librarnos de las
barreras, de los intrincados laberintos de mi cabeza y por fin huir para volar
cerca del sol, sintiendo como Icaro,
dejarnos llevar por la caída libre, por el éxtasis embriagador de
sabernos, de encontrarnos , de
entregarnos y conocernos.
Una a una repito, revivo, re sueño y rediseño el momento, la
voz que se sublima al salir de tus labios y el suspiro que detiene el tiempo,
nada más cálido, más acogedor que tus brazos que mis imágenes alimentando el
momento y Adele de fondo refirmando lo que ya sabemos que esto es como una película y suena como
una canción.
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