Te has convertido en mi hoja en blanco, en cada una de las
palabras que quiero decir y no me las permito, en el anhelo latente en el fondo
de la coraza que resguarda mi corazón herido y resquebrajado, me has devuelto la
sonrisa que había olvidado, la lírica que tan prudentemente le atribuyo a mis
personajes, el calor de las manos que se mueven sobre las teclas , mientras
conjugo mal cada uno de los verbos, porque te pienso en otro idioma, porque te
busco en otros rumbos, porque ya no sé cómo es vivir, sin que la poesía me
pueble y tú la arengues, sin que esta emoción tan juvenil me atraviese el pecho
y mi corazón galope, como había olvidado que se podía.
Si las distancias no fueran estas, que sumamos, con kilómetros,
con palabras, con años, con vidas; sí, esta distancia hecha de lugares, de
momentos, de personas, y años luz; yo haría lo que no hice nunca por estar a tu
lado, por tratar que mis letras lleguen a ti, como las tuyas llegaron a mí, y
nos vi, nos vi viviendo, viviendo las palabras que el poetas nos regaló, nos vi
sonriendo en idílica realidad surreal, nos vi más haya de mis letras, donde el
sonido de la música reconstruye todo lo que el pasado se empeñó en destruir.
Siéntelo, siente como vibran las palabras mientras la
pronuncias, siente como la sangra fluye a través de tus venas al ritmo que la
prosa que amo le susurra desde ese mundo paralelo en el que ambos nos
conocemos, al que te escapas de vez en cuando de esta realidad y vienes a
visitarme, para que yo no me olvide de respirar, para que no deje que este vacío
apremiante, que siento aun cuando me acompaño de personas, quiera ponerle
punto final a mi calvario.
Lo se me he vuelto indigna de ti, de un nosotros que tuvo su
momento, de una cotidianidad que nos regalamos al soñar, y protegemos de todo,
y de todos, esa que tiene dejo de canción, de poema, de simple confesión y de
invisibilidad; que se sintetiza en tus ojos mirando dentro de los míos, tal vez
en otras vidas, tal vez con otros rostros.
La botella de vino me tienta, la copa se va vaciando, la página
está por terminar, y voy a volver a perderte, dejare de sentir que somos uno
solo entre estas palabras, dejare de tener el poder de sentir; y tratare de retenerte en recuerdos para cuando ya no estés para cuando vuelvas a ser del universo, de todos, de otra, pero jamás
mío; para cuando el inmenso abismo donde habita mi alma vuelva a su habitual
oscuridad, y este dejo de luz que me regalo por un instante tu sonrisa se
diluya en las tinieblas, y yo vuelva a ver todo en monocromo, a resignar el derrotero que mis manos persiguen sobre el teclado a inventar algún personaje
con tu rostro para poder seguir respirando.
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