lunes, 16 de septiembre de 2019

Tendencia Global


Esto es muy irreal en muchas formas, y me sorprende, envidio un poco la pasión que este grupo de seguidores tienen por sus “ídolos” y los pongo entre comillas por lo que representa para mí la palabra “ídolo”; no lo tomen como negativo, no creo que lo sea, es solo que veo desde otro punto de vista las cosas y ya no con la pululante vehemencia de la adolescencia sino con el cinismo que los años me regalaron; y aunque no pueda ponerme en el lugar de todo este apasionado ejercito; me enloquece la idea de solo pensar estar en los zapatos de ellos, a mí que no me gustaba ni subir mis fotos a las redes sociales, a mí que no me gustaba publicar mis escritos por que sentía que eran muy personales; no puedo ni imaginar lo que es vivir de esta forma, en que todo el tiempo lo que hagas es escrutado, y lo que digas  o como te vistas tiene tanta repercusión, y aunque puedo racionalizar  la idea que es un negocio lucrativo, no puedo hacerme a la idea de lo que se siente ser como un objeto de exhibición todo el tiempo, cuanta fuerza mentalmente uno tiene que tener para poder vivir de esa forma, puedo sentir casi el inicio de uno de mis ataques de ansiedad, solo con tratar de ponerme en su lugar, me falta el aire solo de pensar en que no podría ser invisible, para alguien como yo que siente que su logro más importante en la vida es pasar desapercibida, estar en un lugar y no ser notada, que le molesta las atenciones desmedidas, y que un número aunque sea pequeño de personas la mires; la sola idea de esta desmedida atención me asusta, me lleva a preguntarme un millón de cosas, a cuestionarme esta mediatización de las relaciones a donde nos llevan, (que sera de estas hermosas almas cuando el reflector se apague?), a aislarme aún más, a amar aún más el anonimato y seguir soñando con ser invisible.

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