Esto es muy irreal en muchas formas, y me sorprende, envidio
un poco la pasión que este grupo de seguidores tienen por sus “ídolos” y los
pongo entre comillas por lo que representa para mí la palabra “ídolo”; no lo
tomen como negativo, no creo que lo sea, es solo que veo desde otro punto de
vista las cosas y ya no con la pululante vehemencia de la adolescencia sino con
el cinismo que los años me regalaron; y aunque no pueda ponerme en el lugar de
todo este apasionado ejercito; me enloquece la idea de solo pensar estar en los
zapatos de ellos, a mí que no me gustaba ni subir mis fotos a las redes
sociales, a mí que no me gustaba publicar mis escritos por que sentía que eran
muy personales; no puedo ni imaginar lo que es vivir de esta forma, en que todo
el tiempo lo que hagas es escrutado, y lo que digas o como te vistas tiene tanta repercusión, y
aunque puedo racionalizar la idea que es
un negocio lucrativo, no puedo hacerme a la idea de lo que se siente ser como
un objeto de exhibición todo el tiempo, cuanta fuerza mentalmente uno tiene que
tener para poder vivir de esa forma, puedo sentir casi el inicio de uno de mis
ataques de ansiedad, solo con tratar de ponerme en su lugar, me falta el aire
solo de pensar en que no podría ser invisible, para alguien como yo que siente
que su logro más importante en la vida es pasar desapercibida, estar en un
lugar y no ser notada, que le molesta las atenciones desmedidas, y que un número
aunque sea pequeño de personas la mires; la sola idea de esta desmedida atención
me asusta, me lleva a preguntarme un millón de cosas, a cuestionarme esta mediatización
de las relaciones a donde nos llevan, (que sera de estas hermosas almas cuando el reflector se apague?), a aislarme aún más, a amar aún más el
anonimato y seguir soñando con ser invisible.
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