Suena a instructivo; pero es un consejo; calma la respiración; mantén ese porte, recio y carismático que te precede; recuerda mis palabras; suave; aún más suave; recorre el camino, que he trazado antes para ti; te guiaré
por los lugares en que ,sin duda encontraremos la gloria; detente; no es que no
quiera que sigas; es que vas rápido; no tenemos apuro; alimenta la expectativa; para
que la recompensa sea aún más satisfactoria. Deja que las palabras que salgan
de tu boca, se conviertan en susurro; que tus movimientos sean sutiles; que el
tacto sea ligero; permite que la música, que he elegido, camine sobre tu piel y
adopta su ritmo; sostén de vez en cuando un acorde; mientras me cuentas; piano,
piano; la dulzura que tu corazón puede acunar.
Respira conmigo; haz el simple ejercicio, de seguir los
recados que mis letras te dictaron; la bitácora de ese viaje, en que te aventuras; los océanos virtuales, que separan la piel de la ropa; tus manos reconociendo
la geografía de mi cuerpo; leyéndome como braille; sosteniendo los segundos; sometiendo mis miedos; implorando por clemencia; para que al fin, de todo termine siendo, sinfonía jadeante, que tus manos compongan.
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