Esperaba no tambalearme en el banco, tiendo a ser muy torpe, y la vergüenza frente a él me bloquearía , apoye mi cámara en
suelo alado de mi pie derecho, tome el teléfono apoyado sobre mis converse a un lado de la cámara, busque la sincronización
que ya tenía armada para las sesiones, era la tercera; lo mire de reojo, su palidez resplandecía , sus ojos rasgados miraban al piso, creo que a mis medias, me había puesto las peores ese día, tenia unos hoyos, instintivamente arrugue los dedos para esconderos, e intuí un esposo de irónica sonrisa en su cara; note
sin ver como cambiaba el peso de un hombro al otro, como si buscara estar cómodo;
volví a repetir, como si eso me diera coraje y un aire de profesionalismo > es sencillo, como
te lo había explicado por mensaje de texto, voy a hacerte tres preguntas la
primera va a ser quien eres y vamos a mirarnos sin hacer las fotos por 2 minutos
ininterrumpido sin desviarnos la mirada, en ese tiempo no voy a hacer fotos,
quiero que vayas pensado en tu cabeza como te presentarías sinceramente, sin ni
un prejuicio, como si pudieras salir sin temor al que dirán o a ser juzgado,
sin que existieran las normas de la sociedad; cuando suene la alarma voy a
volver tomar mi cámara y por 10 minutos voy a hacerte fotos, y vas a ir
repitiendo en cualquier idioma que yo no entienda lo que antes pensaste, sin
miedos a que alguien lo escuche porque, esto no se va a grabar, y yo no
entiendo nada de coreano, luego cuando vuelva a sonar …., antes que termine,
susurro >lo entendí la primera vez, no tienes que repetirlo<, la habitación
volvió a bajar unos grados la temperatura , respondí >ok< tratando de no
arquear mis cejas, con una de mis consabidas gesticulaciones. Me acomode le di
play al temporizador y pude ver entre
las pestañas cuando me ponía recta lentamente, para iniciar; como sus ojos marrones, ya
estaban clavados en el lugar que había calculado estarían los míos y de repente .............................................
el tiempo y espacio desapareció, como si nada tuviera materialidad, como si estuviéramos en otra dimensión, como si fuéramos moléculas y pudiéramos sentir cada una de ellas, eramos el universo y la unidad al unisono; podía ver como sus ojos se iban vidriando, como una sutil lamina esmeril nublara su vista; parpadeo una o dos veces; sin hacer un solo gesto, su cuerpo estaba inmóvil, solamente sus ojos, parecían estar más húmedos, y empecé a sentir como si todo a mi alrededor fuera vacío; las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas, y los aros con céntricos opalinos, amargos como caramelo y azúcar quemada, de sus ojos, me fueron llevando por un camino de desazón y hastió, como si la depresión que las pastillas habían acallado, volviera a apoderarse de mí ; me pareció verme en el fondo de la copa de vino; en la profundidad agobiante que me reflejaba, convertirse de redentora en castigo, como si él estuviera leyendo más dentro mío, que yo dentro de él, como si sus miedos, y los míos en algún lugar convergieran, como si el conociera lo que albergaba el diagnostico que callaba; era como si la desazón, la desesperanza y la tremenda necesidad de acallar todas las voces, la tremenda necesidad de estar solos, y aun así saber que nunca lo estabas, nos uniera. Me vi en un lugar conocido, frente a un abismo, mirando para abajo, escuchado la pregunta que yo misma me hice muchas veces, que habrá después? Terminará esto después? Las cosas serán más ligeras? Seremos libres alguna vez?. La respiración empezó a molestarme, pude escuchar la pregunta no dicha, entre el todo y la nada, será la nada mejor?; sentí vagamente como ladeaba la cabeza y yo copiaba el movimiento, pero yo seguía atrapada en el laberinto, con la respiración del Minotauro pisándome los talones, en una opresiva obscuridad, con un dejo de luz, de luna que guiaba mis pasos, y cuando pensé que no soportaría un segundo más; sentí como si me tomara la mano, vi una chispa resplandeciente centellear en sus ojos, sentí calor, sentí alivio, esperanza en el campo de batalla, de repente todo aquello que antes reinaba, se convirtió en una idea en una idea constante pero silente , sentí un abrazo fuerte, un dolor carrasposo en la garganta por gritar de furia; el precipicio estaba lejos, podía sentir el orgullo de haberse alejado del abismo, del haber salido de las tinieblas de haberse enfrentado a la bestia. Sentí euforia, alegría, como cuando estas frente a una imagen y alineas tu corazón tu mente y tu cámara con lo que ves; enfrente a la magia de la creación; y tuve miedo, llegue a creer que lo había dejado entrar, que él estaba navegando en mí, y cuando la desesperación empezaba a reinar, por que me sentir invadida, sonó el teléfono y pude respirar.
el tiempo y espacio desapareció, como si nada tuviera materialidad, como si estuviéramos en otra dimensión, como si fuéramos moléculas y pudiéramos sentir cada una de ellas, eramos el universo y la unidad al unisono; podía ver como sus ojos se iban vidriando, como una sutil lamina esmeril nublara su vista; parpadeo una o dos veces; sin hacer un solo gesto, su cuerpo estaba inmóvil, solamente sus ojos, parecían estar más húmedos, y empecé a sentir como si todo a mi alrededor fuera vacío; las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas, y los aros con céntricos opalinos, amargos como caramelo y azúcar quemada, de sus ojos, me fueron llevando por un camino de desazón y hastió, como si la depresión que las pastillas habían acallado, volviera a apoderarse de mí ; me pareció verme en el fondo de la copa de vino; en la profundidad agobiante que me reflejaba, convertirse de redentora en castigo, como si él estuviera leyendo más dentro mío, que yo dentro de él, como si sus miedos, y los míos en algún lugar convergieran, como si el conociera lo que albergaba el diagnostico que callaba; era como si la desazón, la desesperanza y la tremenda necesidad de acallar todas las voces, la tremenda necesidad de estar solos, y aun así saber que nunca lo estabas, nos uniera. Me vi en un lugar conocido, frente a un abismo, mirando para abajo, escuchado la pregunta que yo misma me hice muchas veces, que habrá después? Terminará esto después? Las cosas serán más ligeras? Seremos libres alguna vez?. La respiración empezó a molestarme, pude escuchar la pregunta no dicha, entre el todo y la nada, será la nada mejor?; sentí vagamente como ladeaba la cabeza y yo copiaba el movimiento, pero yo seguía atrapada en el laberinto, con la respiración del Minotauro pisándome los talones, en una opresiva obscuridad, con un dejo de luz, de luna que guiaba mis pasos, y cuando pensé que no soportaría un segundo más; sentí como si me tomara la mano, vi una chispa resplandeciente centellear en sus ojos, sentí calor, sentí alivio, esperanza en el campo de batalla, de repente todo aquello que antes reinaba, se convirtió en una idea en una idea constante pero silente , sentí un abrazo fuerte, un dolor carrasposo en la garganta por gritar de furia; el precipicio estaba lejos, podía sentir el orgullo de haberse alejado del abismo, del haber salido de las tinieblas de haberse enfrentado a la bestia. Sentí euforia, alegría, como cuando estas frente a una imagen y alineas tu corazón tu mente y tu cámara con lo que ves; enfrente a la magia de la creación; y tuve miedo, llegue a creer que lo había dejado entrar, que él estaba navegando en mí, y cuando la desesperación empezaba a reinar, por que me sentir invadida, sonó el teléfono y pude respirar.
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