lunes, 5 de agosto de 2019

Retrato Psicológico (2)


Durante la primer semana, mientras seguía recibiendo mensajes de la gente y acomodando horarios para poder coordinar con ellas, me seguía preguntando, si estaba bien lo que estaba haciendo, si realmente podría conseguir algún tipo de resultado, mis inseguridades se apoderaban de mí, había hecho fotos muchas veces pero la idea de poner esto en marcha, reforzaba, “el no eres capaz” que mi educación había logrado imponer; pero esa noche de miércoles todo cambio, nada volvió a ser como antes, nada volvió a tener el mismo valor, ni el mismo enfoque, no pensé que se me iría de las manos; de ahora en adelante , lo llamare sujetó 3, y solo porque con él las cosas tomaron el camino que estas letras hoy le cuentan, que dejo a los sujetos 1 y 2 para mas adelante.
Eran cerca de las 21 horas, mi amiga me había prestado su estudio para hacer las fotos, estaba agotada, había hecho dos sesiones antes a esa, y lo único que sabía de esta persona era su nombre, un amigo lo enviaba, me dijo “ya lo sabrás cuando lo veas”, haciéndose del enigmático, me ponía muy nerviosa en ese momento ese tipo de frases, pero como sabía que yo solía hacer lo mismo con el cuándo necesitaba respuestas más concretas y yo adornaba mi gramático con miles de sustantivos y adjetivos sin decir mucho.
Fui al baño me lave la cara, pase por la cocine y volvía a llenar el termo con agua caliente, más té, era todo lo que quería; acomode de nuevo la silla del estudio, silencie la música y deje el Spotify abierto en m i cuenta para que al llegar pudiera poner la música que le gustara; el cansancio me estaba impacientando, porque habían pasado casi 10 minutos de la hora, y mis TOC se apoderaban de mí; compulsivamente empecé a arreglarme el cabello, pasándome una y otra vez las manos por el no entendía el porqué de esas sensación, ya era la tercera persona a la que fotografiaría, ya tenía mi discurso casi pulido , ya pensaba saber cómo reaccionarían, todavía no me gustaban los retratos que tenía, pero sabía que eso se iba a dar con el tiempo.
Sonó el timbre, y me sorprendió de un modo, que el grito que salió de mis labios era impropio a mi cotidiano comportamiento; creo que por eso me encontré corriendo hacia el portero automático; escuche el nombre que tanto esperaba y le abrí la puerta del edificio desde el departamento; camine tratando de tranquilizar mi corazón que estaba muy acelerado, pensando en mis 10 canciones favoritas de los Beatles, respire tres veces profundamente emulando las respiraciones que la clase de yoga había intentado enseñarme, alise mi ropa con las manos frente a la puerta del estudio, volví a respirar, sabía que el ascenso era lento.
Mi cabeza empezó de repente a agrupar las preguntas que ya había formulado en las sesiones anteriores. Y me encontré repitiendo en silencio; hola soy fulana de tal, estas fotos son para un proyecto personal, este es el contrato para la utilización de las imágenes si así las necesitara, tanto en una muestra como en un libro, la misma estipulan que tu identidad, o lo que pueda decirse en esta sesión es absolutamente confidencial. Ok vamos a empezar de esta forma, voy a explicarte cómo vamos a trabajar, primero quiero que elijas un playlist que sea de tu agrado, y pongas música, probablemente, baje el volumen hasta que sea solo un susurro, voy a ir haciéndote una serie de preguntas, y antes de responderlas vas a mirarme directamente a los ojos y a pensar dentro tuyo la respuesta más sincera, la que no se te hubiera ocurrido decirle ni al cura si crees en Dios, ni al psicoanalista ….. Antes de seguir con el ordenamiento compulsivo de mis ideas, sonó el timbre y el mundo se detuvo una vez más cuando al girar el picaporte y abrir la puerta, el gélido tedio entro atrás de el en la habitación.

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