lunes, 27 de febrero de 2017

los días feriados


Los feriados tienden a que me pierda entre las sabanas, aun cuando insistes en que salgamos, en que vayamos a alguno de esos lugares nuevos de los que te comentaron, pero en verdad después de los días  agotadores y de no haberte visto en semanas lo único que quiero es quedarme en cama, abrazarte como si fuera la primera y última vez, dormir, dormir de verdad, sin miedos, sin que mis pesadillas ahuyenten el disfrute, y eso solo pasa cuando exhausta, me acurruco entre tus brazos, y arrullada por el latido de tu corazón, me siento en casa, a salvo, y las murallas se derrumban, y la guardia esta baja, porque contigo no necesito pelear.

No tiene por qué ser una  dicotomía, pasar tiempo contigo, y hacer cosas, hablar, o simplemente descansar y respirar aliviada porque cuando estas a mi lado todo parece posible, mis ideas toman forma encontrando la solución a eso que me agobiaba, porque en el silencio tranquilizador de tus abrazos sé que no le tengo que probar nada a nadie y puedo ser yo, y sé que  inmortalizarte en palabras, eternizarte entre prosas y poemas es la mejor forma de tenerte cerca cuando te vuelvas a ir.

Sé que lo entiendes, prendes la luz de la mesa de noche, estiras el libro que llevo diciéndote meses que leas, y cuando mi cuerpo se relaja por completo, me acomodas a tu lado, mirando mientras duermo, sé que lo haces porque me lo sueles comentar, dejas que el gato duerma a mis pies y luego de unas cuantas páginas, entienden el poder de esas sabanas compartidas, la necesidad de quietud que ambos necesitábamos para solucionar las distancias.

El sol me acaricia la mejilla, abro los ojos preocupada porque mi despertador no ha sonado, me tomas de la cintura estirando me hacia ti, susurras a mi oído que aun es feriado, pero que ahora eres tú el que necesita el poder sanador de algunas horas más compartiendo nuestra cama.

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