El maestro detuvo su caminata ,
poso sus manos sobre su
conocido baston
Erguido su estirpe como si fueran letras,
pensó en el horrorque le producian los espejos
Dejo sus ojos prófugos volar cual murciélagos
y perderse en los
laberintos de su mente.
Escribió un cuento del que nunca nos hablo,
pero ahí lo
vieron hermosamente el por un instante
Fue el ensimismado y ciego escritor,
el incomprendido
el
raro,
esa persona ajena a su época
Ese ser atemporal en lo temporal del paisaje,
un cuento
inconcluso
un libro de arena .

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