Parado enfrente de la librería se debatia entre las ansias de
saber si era la misma persona y el miedo por que sus suposciciones no fueran
verdad, los meses transcurrian desde que compro el libro que llevaba en la mano
pasaron tantas cosas, con esfuerzo lo leyó y aunque no era de auto ayuda encontró
gracias a la historia la salida de esa situación que tanto lo perturbaba , se
desprendio de su relación de mas de 10 años y estaba aprendiendo denuevo como
era caminar equilibrándose solo por la vida, tenia esa tremenda ilusión que esa
chica, la del avión y la del libro fueran la misma, que lo recordara, asi como
el se sentía el remitente de su agradecimiento, quería agradecerle por acompañarlo
pro medio de sus letras en ese tramite tan desagradable de su vida, sumido en
todo eso, mirando la cúpula de aquella librería y los iles de libros que parecían
casi abrazarlo, sintió un golpe y una voz como del pasado que sonaba muy vivida
que el decía- Perdon, es que no lo vi, estaba distraída, odio llegar tarde.
-Mailen? Sos vos, osea digo .. y el libro que tenia en la mano se
le cayo al suelo.
Ella no estendia lo que pasaba, l recordaba bien, pero jamas
espero encontrarlo de esa manera, se agacho tomo el libro y le dijo- Vienes a
escucharme? … quédate hay una firma de libros también, podemos intercambiar autógrafos,
le dijo casi sonrojada al sacar de su cartera un disco.
Habian pasados unos tres segundos, cuando se dio cuenta que
ella ya no estaba enfrente, movio la cabeza a la derecha y pudo ver como
se alejaba rápidamente encaminada a un grupo de personas sentadas frente a una
silla.
Lo busco en la pequeña multitud de no mas de 20 personas cuando
termino el pequeño brindis y le firmo los libros a las personas que estaban ahí,
respondio las típicas preguntas que no quería responder e hizo de Lautaro el
nombre ficticio de alguien de quien no podía hablar para que la dejaran en paz,
se sintió un poco defraudada cuando no
le encontró, recogio sus cosas, paseo un rato por la librería compro unos
libros y 30 minutos después salio por la puerta con aire derrotista hacia la
tarde otoñal , gris y fría de la ciudad.
-Por favor déjame invitarte un café, escucho de repente con ese
acento marcadamente rioplatense que la había sulfuradon en un momento.
-No no te dejo le respondio cortante y seca, vio como la cara de
el se transfiguraba al no esperar esa respuesta, asi que rápidamente acoto –Podemos
tomar un algo pero cada uno paga lo suyo, y solo como acotación al margen no me
gusta el café.
El respiro como aliviado y la mira, se acerco para seguirla hasta
el café mas cercano, no le dijo ni una palabra, ella tampoco, ni lo miro, se
sentaron uno frente al otro.
-No sabia que eras tan conocido, no me dijiste donde tocabas
El esboso una sonrisa de satisfacción y se inflo de orgullo- te
gusta el grupo en el que toco? Realmente ni yo puedo creer como puedo estar con
esos grosos.
Ella sonrio- La gente que encuentra y se junta por algo,
seguramente sus bueno también en lo que hacer, a mi modesto entender sos muy
bueno. Al terminar de decir esto extendió la mano con una birome y el disco
frente a el en la mesa.
-Yo… digo quieres que lo firme, le dijo algo sorprendido.
-Si supongo que no te molesta, y espero que eso no creas que tengo
que firmarte mi libro ni que tienes que decir que es bueno, yo amo la cruel y
sana verdad.
El paro de escribir la miro, tartamudeo un poco al tratar de
decirlo, pero al final cuando puedo –no, noo , me parecio buenísimo, ojala te
pudiera de alguna forma retribuirte la ayuda que me diste en uno de los peores momentos
de mi vida.
Ella se ilumino, sabia de que iba el libro y eso solo podía querer
decir que había terminado con su novia- podríamos decir que estamos amono, dijo
mientras estiraba el libro que el tenia sobre la mesa y lo abri en el
agradecimiento- me da vergüenza admitir que eres “tu” el del agradecimiento, le
escribió, firmo y lo cerro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario