jueves, 16 de mayo de 2013

Proximo cuento 4


Parado enfrente de la librería se debatia entre las ansias de saber si era la misma persona y el miedo por que sus suposciciones no fueran verdad, los meses transcurrian desde que compro el libro que llevaba en la mano pasaron tantas cosas, con esfuerzo lo leyó y aunque no era de auto ayuda encontró gracias a la historia la salida de esa situación que tanto lo perturbaba , se desprendio de su relación de mas de 10 años y estaba aprendiendo denuevo como era caminar equilibrándose solo por la vida, tenia esa tremenda ilusión que esa chica, la del avión y la del libro fueran la misma, que lo recordara, asi como el se sentía el remitente de su agradecimiento, quería agradecerle por acompañarlo pro medio de sus letras en ese tramite tan desagradable de su vida, sumido en todo eso, mirando la cúpula de aquella librería y los iles de libros que parecían casi abrazarlo, sintió un golpe y una voz como del pasado que sonaba muy vivida que el decía- Perdon, es que no lo vi, estaba distraída, odio llegar tarde.
-Mailen? Sos vos, osea digo .. y el libro que tenia en la mano se le cayo al suelo.
Ella no estendia lo que pasaba, l recordaba bien, pero jamas espero encontrarlo de esa manera, se agacho tomo el libro y le dijo- Vienes a escucharme? … quédate hay una firma de libros también, podemos intercambiar autógrafos, le dijo casi sonrojada al sacar de su cartera un disco.
Habian pasados unos tres segundos, cuando se dio cuenta  que  ella ya no estaba enfrente, movio la cabeza a la derecha y pudo ver como se alejaba rápidamente encaminada a un grupo de personas sentadas frente a una silla.

Lo busco en la pequeña multitud de no mas de 20 personas cuando termino el pequeño brindis y le firmo los libros a las personas que estaban ahí, respondio las típicas preguntas que no quería responder e hizo de Lautaro el nombre ficticio de alguien de quien no podía hablar para que la dejaran en paz, se sintió un poco  defraudada cuando no le encontró, recogio sus cosas, paseo un rato por la librería compro unos libros y 30 minutos después salio por la puerta con aire derrotista hacia la tarde otoñal , gris y fría de la ciudad.
-Por favor déjame invitarte un café, escucho de repente con ese acento marcadamente rioplatense que la había sulfuradon en un momento.
-No no te dejo le respondio cortante y seca, vio como la cara de el se transfiguraba al no esperar esa respuesta, asi que rápidamente acoto –Podemos tomar un algo pero cada uno paga lo suyo, y solo como acotación al margen no me gusta el café.
El respiro como aliviado y la mira, se acerco para seguirla hasta el café mas cercano, no le dijo ni una palabra, ella tampoco, ni lo miro, se sentaron uno frente al otro.
-No sabia que eras tan conocido, no me dijiste donde tocabas
El esboso una sonrisa de satisfacción y se inflo de orgullo- te gusta el grupo en el que toco? Realmente ni yo puedo creer como puedo estar con esos grosos.
Ella sonrio- La gente que encuentra y se junta por algo, seguramente sus bueno también en lo que hacer, a mi modesto entender sos muy bueno. Al terminar de decir esto extendió la mano con una birome y el disco frente a el en la mesa.
-Yo… digo quieres que lo firme, le dijo algo sorprendido.
-Si supongo que no te molesta, y espero que eso no creas que tengo que firmarte mi libro ni que tienes que decir que es bueno, yo amo la cruel y sana verdad.
El paro de escribir la miro, tartamudeo un poco al tratar de decirlo, pero al final cuando puedo –no, noo , me parecio buenísimo, ojala te pudiera de alguna forma retribuirte la ayuda que me diste en uno de los peores momentos de mi vida.
Ella se ilumino, sabia de que iba el libro y eso solo podía querer decir que había terminado con su novia- podríamos decir que estamos amono, dijo mientras estiraba el libro que el tenia sobre la mesa y lo abri en el agradecimiento- me da vergüenza admitir que eres “tu” el del agradecimiento, le escribió, firmo y lo cerro.

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