Son los ecos añejos traídos de otras tierra
La voz rebelde sonando en nuestro idioma
El estandarte florido de una revolución.
Son las notas que flotan sobre el viento
La psicodelia impertinente del amor
El castigo seguro de cualquier detractor.
Son los gritos de pena de un pueblo oprimido
La herramienta transgresora de la evolución
La palabra eléctrica de una guitarra
El bombo doliente que no incentiva guerras en la nacion.
Son el retumbar fecundo de las cuerdas tensas
El amigo invisible del que se recite a la mediocridad
El confidente de mis noches de llanto
El amante de mis noches de alcohol.
Son los ecos populares de pasado
Que retumban en presente
Tratando de no sucumbir
A esta triste modernidad.
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