Hernan , Lucas y Emilio, habían asistido con Alex a un internado en las afueras de Buenos Aires, los tres ultimos años de la secundaria, no sabian si por que el colegio no sabia que hacer con ellos o por que los querian conbvertir en sacerdotes, lo cierto es que casi por obligación los mandaron con la escusa de que era un premio por sus excelentes calificaciones, de los cuatro Hernan era el que mejor se comportaba, tenia unos modales impecables y era bueno socializando; Lucas muy al contrario no podia tener una conversacion con alguine si no era por medio de la computadora a tal grado llego su condición que tuvieron que internarlo por un ataque de agorafobia, llegaron a entender sus psicologos que era difícil ser el único varón de 8 hermanos, con una madre dominante y un padre ausente por negocios, cambio las polleras de la mama por la computadora donde se sentia igual de seguro; Emilio y Alex compartían un gran secreto, ninguno de los dos era parte del promedio, realmente los cuatro tenían un coeficiente intelectual mayor al promedio, ellos dos no solo compartían una condición que los unia casi como hermanos.
Lucas era un muchacho de unos 70 kilos y 1, 68 m, un tanto rollizo, de ojos color miel y el cabello castaño muy claro, con unos reflejos naturales rojizos, su tes era muy blanca, mas aun por que nunca salia de la habitación de la vieja casi no fuera casi obligatorio. Emilio, era alto, extremadamente flaco, y fumaba como una chimenea, tenia los ojos negros y el cabello renegredido tan oscuro, que contrastaban con su piel que no estaba acostumbrada tampoco a ver el sol; digamos que los muchachos tenian hábitos nocturnos.
Alex era como el lider del grupo, el autor de todas sus aventuras y siempre el que quedaba por detrás como dirigiendo "las operaciones" como a ellos les gustaba llamar a sus travesuras de adolescentes y a sus "delitos" de corte robinhoodiano de adultos
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