lunes, 27 de febrero de 2012

Entre acantilados y poemas

Esta es la historia de siempre, como la solía escribir antes, cuando los protagonistas encuentraban mi morada, donde nadie mas la podia ver,  en ese mundo imaginario, en el jardin secreto donde todo lo que han soñado se hace realidad.

 Justo al borde de un rocoso acantilado, escucho como rompen la olas bajos mis pies colgando a metros sobre la nada, siento la brisa marina llenando de sal la atmósfera y la cálida conversacion de aquellos que espero.

La piel se vuelve mas sensible, todo alrededor parece superlativamente real, el sol poniéndose en lo profundo del mar oscuro, tempestuoso; las gabiotas grasnando en los limites del horizonte y mi voz siguiendo las letras que mis manos escriben.

Tomo mi te de canela, cardamomo, clavo de olor y aniz, preparo cafe por si llegan, pongo manos a la obra sobre mi proximo libro y escucho la musica esa que mas nos gusta, repito poesias de Neruda y Benedetti en voz alta, presto letras de Sabina y Serrat en silencio y como todos saben me reconforto en la simple lirica de mis Cuatro Fantasticos.

Repito el ritual esperando la respuesta; la llegada de alguno de ellos, me responden con monosilabos, de vez en cuando debo bajar al mundo irrealemnte real para poder verlos y aunque en las platicas la habitacion deja de ser habitacion y se convierte en acantilado, la realidad tirana me suele dejar un sabor amargo, las miradas irreberentes de personas estupidas, sigo sin entenderlas por que les importan los otros mientas hacen tan de sus vidas; y entonces  me encamino de nuevo a mi santuario , dejando estelas de libros leidos, buscando algo nuevo que leer o releyendo en  paso.

Retumban en mi cabezas palabras de Ruben Dario , Victor Hugo, Wilde Tolkin o Rowling trayendome realidades irealemente verdaderas en mi soledad acompañada; pretendo estar sola rodeada de sentenares, los miro,los escucho como los mayores de aque dibujito de Charly Brown .

Entonces cuando somos solo nos, vuelvo a vivir del amor sin amor, a escribir con los pies flotando en el acantilado, escapandome y esperandolos, manteniendo a raya al minotaura cada luna llena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario