miércoles, 13 de noviembre de 2019

Sucumba el beso


Estuve distraída detrás de una gaviota, con el mar susurrándome poesías y la arena intrépida deslizándose por mi cuerpo;solo para entender que cada pensamiento me conduce a ti, a tus labios, a cuantificar la infinita magnitud de unos segundos pausados cuando tu respiración y la mía se contiene, en el instante que sin tocarlos por la proximidad y la expectativa de lo que vendrá, la carnosa beldad de tus trémulos labios, tan cercanos, tan lejano, tan míos sin serlo, me dictan cada palabra que luego derramare en forma de caracteres sobre esta página.
Mis ojos se han olvidado del paisaje, de las razones, de cualquier argumento válido, sólo para volar hasta tus oídos, y juguetonemente convertirse en canción, en acordes, en la musa que sin entenderlo te llena de inspiración y la certeza insensata que estás letras y esa melodía sabrán encontrarse pausadas de nuevo justo antes que sucumba el beso.

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