Seco mis manos por la ropa, antes
de cambiar la tarjeta de memoria, y dejar la que llene de sus fotos para que se vayan descargando en el ordenador. Estoy agotada mentalmente, no esperaba que los menos de 15 minutos que llevamos haciendo
estos fueran tan intensos, respiro profundamente y escucho desde la puerta una voz ,
me giro y lo veo apoyado contra el marco con una pierna cruzada frente a la otra y los brazos en los
bolsillos, un tanto encorvado, escondiendo sus ojos debajo del flequillo,como si entendiera el
efecto que tienen en mi, dirigiendo su mirada a mis pies,
y supongo que a los agujeros de mis medias, tiene la cabeza ladeada, algo en él me recuerda el huraño semblante de mi gato, vuelve a sonar The Velvet
Underground en mi cabeza, casi que necesito escucharlo para que no siga girando
el disco en mi mente y me deje acomodar las ideas; y entiendo que es por lo de “mostly you just make me mad”; su
desafiante estampa imponiéndose en mi espacio privado, es lo que me hizo volver
a esa canción, y si es que el me saca, como si supiera que hilos invisibles
estirar para que mi temperamento combustione, siento además que lo hace a propósito,
con todas las ganas de jugarme una especie de broma, algo sádica por cierto que
no todos van a poder entre, y al mismo tiempo me intriga, como si fuera el
personaje enigmático de una novela negra, al que desde el comienzo todos los
indicios apuntan, pero al final es el que resuelve el enigma; no logro entender
como siento que me conoce , que me lee, que me entiende; y eso me hace perder el
control, y necesito una copa de Vino, mejor dicho la botella entera, es algo que me urge >Seguimos< dice
cuando estoy a punto de ir al baño a por el frasco de mis
tranquilizantes, ya los había dejado, pero esta falta de control está tambaleando
mi mundo; creo que lo intuye > Se hace tarde< dice como sabiendo que de
esa forma me olvidare de las pastilla, y la rabia por sentir que me está
apurando va a dirigirse a él y nos llevará de nuevo al estudio > si< >ya voy< de alguna
extraña manera se gira en dirección al estudio, respiro hago que mi cuello gruja, respiro dos veces más,
y me en camino al estudio; lo encuentro sentado en el banco, con una actitud
algo más petulante, casi arrogante , la palabra exacta es combativa; son los
dos minutos en los que debemos hacer silencio y pensar en el peor momento de
nuestras vidas, siento que esta por levantar un muro invisible entre ambos,
pero de todos modos me da pánico, que mi cabeza lo deje entrar como ya lo hizo
anteriormente, sé de qué tengo miedo, a donde no quiero llegar; se cuál es la
imagen que mi cabeza no quiere recrear; es como si la anticipación ya hubiera
velado mis ojos, con una cortina de lágrimas, me siento, sigue sonando la música
de piano desde el reproductor, mi cámara vuelve a quedar en el suelo, mi teléfono
lo tengo en la mano, respiro profundamente , tres veces, ya no me da vergüenza frente
a él, ya no quiero parecer profesional, se dónde vamos a entrar, el abismo esta
frente a nosotros, me coloco mi escafandra para poder zambullirme en ese amargo
dulzor que habita en su mirada y sé que no voy a poder contener los sollozos
los próximos dos minutos.
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