martes, 13 de febrero de 2018

Abrazo


No sé si es  el cansancio arrastrado de las dos últimas madrugadas sin dormir, o la loca idea que hice algo malo sin que me diera cuenta, pero necesito, te necesito, necesito ese asilo prodigioso que intuye mis miedos y alienta mis anhelos, mi nación amada, el sitio donde la pelea es un recuerdo incongruente y la paz ilumina mis palabras.
El viento del sur embriaga la atmósfera con la sutileza de un recuerdo, los pies descalzos sobre el césped húmedo y la gloria pausada en infinito, el Aleph excelso pero no extinto, en el que respirar ya no importa, mi cabeza apoyada en tu pecho robándole sinfonías sistólicas a  tu cuerpo, tus brazos  rodeando mi cintura, herbáceos cual  enredadera de sutil belleza, la magnificencia de lo efímero que algún día inspirara mis letras.
El suspiro retenido, una lagrima acariciando mi mejilla, tu abrazo ajustado, mi sollozo resguardado, el silencio entre ambos profanado por la ciudad y sus sonidos, mi necesidad chispeante reflejada en tus ojos rojos; una canción compartida, un gato zigzagueando entre nuestras piernas, Orion conversando con la Luna y tu mano bailando por mi espalda.
Me acomodo un instante más antes de volver a ser coraza, lo sabes, me sabes, tarareas la letra de un poema conocido , corrijo tus errores, retienes una carcajada y antes que me enfunde los guantes  enviste con la mejor de tus ofensivas  mientras me retienes entre tus brazos.

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