miércoles, 29 de noviembre de 2017

Me niego

Me niego a creer que lo cotidiano es malo ;
Si mi cotidiano, sos vos, soy yo;
es un nosotros conjugado en un sillón ,
son los gatos acurrucados a nuestros pies
o quizás en el regazo;
son los abrazos interminables
y las historias compartidas;
son las imágenes que atesorando nuestro relata
cual Filatélicos obsesivos compilamos en la piel.

No, me niego a darle el tenor que otros le infunden;
si mi día amanece entre la simpleza de unas sabanas compartidas
con tu sonrisa escondido en un rincón del espejo redondo del baño,
con los sonidos y la música que salen de tus manos.

Reivindiquemos a la sazón lo cotidiano;
reforcemos su proverbial belleza
así, sentados, justo al llegar la noche
sumergidos en la usual cadencia de nuestra cotidiana armonía

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