miércoles, 15 de febrero de 2017

Soñarte a la siesta

Soñarte es una locura; porque la cama al despertar sabe a poco, y tus manos aun tibias recorren en un recuerdo lascivo cada rincón de mi cuerpo aun adormecido.

No es justo que a pesar de las distancias, sea el sonido cadencioso y disonante de tu vos, el que  pinte la oniria de sabores conocidos; y  que  mi subconciente locura  desesperada por la espera y las distancias, se dispare como confeti colorido sobre una siesta;en el lecho que llamamos alguna vez nuestra morada.

La sonrisa desmedida que al cerrar los ojos y verte, destella  de mi rostro; es verdaderamente fulgurante y preciosa, para que el mundano transeúnte la responda tímido con un asentimiento, y la agobiante atmósfera gris que tiñe la monotonía, pierde su dejo de tristeza con el tecnicolor que le impregnas desde lejos.

No, no es justo, sonrió con boba, niego con la cabeza, suspiro como adolescente, ardor y te escribo, esperando que las letras produzcan aunque sea un cosquilleo coqueto en el lóbulo de tu oreja, que el repiquetear nada ortodoxo de mi prosa se escabulla entre tus sabanas y esta noche el jadeante seas vos, al recibir esta  visita anticipada por mis versos,  que saldando la   impúdica deuda   que sentaste esta siesta, expié rubrico entre tus manos .   

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