jueves, 7 de abril de 2016

La soledad mas profunda

En estos últimos días me volvieron a decir que estar sola no me va a ser feliz, que encuentre alguien que no le ponga muchos peros, en pocas palabras que me quede con el primero que venga por que la soledad es horrible, yo solo me río y trato de enjuagar una lagrima postrera que aun quiere salir cuando lo pienso, cuando me recrimino el silencio y los años que deje atrás creyendo que tener a alguien alado me haría feliz, y nunca pero nunca fui tan infeliz, como las noches en las que me acostaba pensando que no lo quería pero tenía aún más miedo de estar sola, de decepcionar a los demás, de no dar la talla de no ser quien pretendían que yo fuera, de sentir aun acostada a lado de alguien que estaba sola, que la cama era un océano frío y enorme que separaba dos cuerpos que yacían juntos, y llorar acostada a su lado y que no se le mueva un solo pelo, que saber desde esa noche en adelante que todo era mentira que la relación la había creado yo y solo yo la mantenía en pie, nunca jamás ni la noche más oscura, ni el país más distante me hicieron sentir tan mal son sola tan desprotegida como esa noche la que no le deseo ni a el mismo que tenga, acallar el sollozo sabiendo que todo por lo que uno lucho fue en vano, tratar de racionalizar los porqués de algo que nunca tuvo pies ni cabeza, esa noche aprendí de la peor de las formas que estar sola de esa manera, dejando de lado todo lo que uno es y poniendo todas sus expectativas en alguien , alejándose de uno mismo, de la mejor versión que podemos ser y engañarnos pretendiendo que estar acompañados es solo tener alguien alado, es la peor soledad en la que el alama pueda hundirse, hoy prefiero mi soledad acompañada de libros, de amores que podrían ser, de música de amigos de personas que hoy están y mañana tal vez no pero me regalan el felices ahora mismo. Tal vez aun no esté dispuesta al absolutismo del nunca más, pero de lo que si estoy segura es que si no es “la persona” que me saque el aliento, que me  lleve a caminar en los sueños, que se despierte a mi lado aun después de una pelea sabiendo que no está conmigo porque es fácil sino porque quiere, si no es ese ser que tal vez no comparta mis gustos pero este dispuesto a ceder, que me deja ser yo y saque lo mejor de mí, que entienda mis frustraciones y encuentre la manera de no acrecentarlas, que sepa cuando hablar cuando callar y sobre todo cuando ponerse firme porque estoy siendo testaruda. No crean que me volví una cínica desgraciada, yo sigo creyendo en el amor, ese que se construye y no en el que arma una escena para la sociedad, ese que es simple, que no pretende regalos costosos, ni presentes caros, el que se expresa con gestos más que con palabras, el que encuentra en los versos y en la música de otros si las propias no pueden, la forma de expresar los sentimientos; por eso no quiero cualquiera, ya lo tuve, ya tuve miedo de la soledad y me di cuenta que siempre estuve sola con alguien a mi lado, ahora si no llega esa brisa de otoño, solo prefiero estar sola acompañada de la certeza inmensa que mi alegría no depende más que de mi misma y que el destino sabe con quién sueño despierta 

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