lunes, 3 de noviembre de 2014

un poco de jazz despues de la tormenta

De nuevo , respirando un poco de aire fresco, saben una  de mis cosas favoritas de las tormentas es la calma que dejan al  pasar, la humedad se apodera de los sentidos, el sur aun no quiere regresar junto a mi musa, los aromas se fusionan con recuerdos y momentos vividos, la luna espía entre las nubes , el cielo no se decide aun si va a parar o va a seguir lloviendo, y yo me descalzo pongo el bendito disco de Miles Davis del que tantas veces les hable y sueño despierta; es el platillo rítmico del jazz el que detona al instante que mordisque mi labio inferior, llenándome de ecos lujuriosos que juguetean en el lóbulo de mi oreja, no lo sienten, las notas que se escurre debajo de la blusa cálidas firmes tiernas, mi mano instantáneamente busca perderse entre mi cabello, da vueltas y otras mas , bailan acallando esa sensación de vacío en la boca del estomago, el corazón se acelera las notas de la trompeta me causan escalofríos, los ojos aun cerrados , mis manos en el teclado y de pronto parece volver desde su guarida acercar su labios a los míos justo antes de besarnos pausar ese instante y el coctel perturbador de sentimientos y química, sus manos, mi cuerpo , los acordes, el viento, placer, delirio, tal vez amor, es la noche , es la música, tanta poesía, tantos años de no poder de verdad compartir lo, el azahar recordándome la misma noche, el mismo clima, el mismo disco, sus palabras, las mías, encontrando consuelo , entendiendo el porque y las musas intercambiando roles, para ayudarme ; escuchen el tresillo de corcheas, el amor suena en mi cabeza como esta canción , el interprete el y yo 

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