domingo, 2 de noviembre de 2014

Calma embotellada

Son los días como hoy , los que quisiera guardar en una frasco y llevarlo conmigo para ocasiones de caos, pare sentir un poco de paz. Me levanto la luz tenue por lo nublado del día a las seis de la mañana, respire profundo pensé que el estaba a mi lado pero era solo la almohada y su aroma que venia con el viento del sur y las gotas tímidas que aun caían afuera, abrí los ojos mire el techo, busque el teléfono  conteste algunos mensajes, y aun después que el  rink rink perturbara la tranquilidad y el canto de los pajaritos en el patio alado de mi ventana, y tuviera que dejar de ser la chica del pijamas para ser doctora por un rato, sabia que nada podía perturbar mi paz, voy por el tercer paciente, y aun pienso en como desperté, como se sentía  haberlo soñado, y despertar  aun así feliz aunque no estaba, el aroma a tierra húmeda, el sur que me susurra poemas, la lluvia sonando a jazz , la atmosfera tiñéndose de blues, perfecto, calma embotellada, y su sonrisa lejana tacita y hermosa recordándome que debo respirar.

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