Hoy no solo tengo ganas de escribirte, sino una loca
necesidad de comerte la boca y dejar que la cabeza pierda el rumbo y el fervor
de la carnalidad avive la hoguera, así en medio del fuego gozoso, exento de
culpas arderían en ofrenda todos mis problemas.
Recorrería tu cuerpo con estas manos que hoy te escriben,
dejando atrás la abstracción de las letras, haciendo realidad lo que mis versos
presuntuosos y cobardes, le escondieron por un tiempo a tus ojos lejanos y
amorosos.
Dejaría que leyeras mis palabras en voz alta, para que las
mismas prófugas de tu deliciosa boca , excitaran cada fibra que después con pasión
te amara, sumidos en el incontrolable vaivén de un ritmo prestado.
Definitivamente hoy te tengo ganas, o mejor
dicho nos tengo ganas, sudorosos incontrolables, presas de un juego de luces
que aunque todo lo muestre no muestra nada, el jadeo fulgurante, el flash
invisible centelleando en los ojos y al fin dos cuerpos inmóviles y exhaustos
compartiendo una cama
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