Últimamente me di cuenta que cada vez usamos más la tecnología con propósitos opuestos para los que fueron creados, nos aíslamos del universo volviéndonos virtuales avatares;
lastimosamente o felizmente (todavía no me decido) no lograron reproducir,
aromas, sabores y sensaciones táctiles.
Creo que nada evoca mas sentimientos que el olfato y el tacto, así
como los sonidos aunque el sonido se pueda embazar, nunca una grabación del mar,podría reproducir el sonido del mar, cuando la arena que
se mete entre los dedos de los pies acariciándote al caminar por la playa, si puede hacernos experimentar el abrazo infinito del
sol que se pone en esa esfumada y cálida degrade de colores en el horizonte, no hay nada mas hermoso que la capacidad humana de poder
condensar todos los sentidos y transmutar eso en sentimientos de alegría,
nostalgia, amor, tristeza, añoranza etc.
Hace un tiempo en una de mis entradas al Blog, escribía sobre mi lapicera favorita y lo mucho que extraño
ese ritual en que mi mano ya simbiótica se entregaba al frenesí de tinta que profanando la pureza de las hojas en banco terminaba llena de poesia.
alguno tal vez sintieron como yo? Yo se que otros ni lo entienden, pero uno de mis “hermanos” posteo en su Twitter “cada vez que se cierra una Disquería creo menos que existe Dios” y creo que es ese el mismo sentimiento agobiante e impotente que se apodera de mi cuando se complica conseguir libros, hace mas 10 a 15 años atrás se burlaban de mi por que en vez de ir a comprar un libro nuevo, yo rebuscaba entre la biblioteca de mi abuelo que por un milagro hermoso me pertenece a mi ahora , o en alguna tienda de pulgas los mismos títulos pero antiguos, jamás entendieron que un libro usado aparte de contar la historia que el escritor nos presenta, es un vehículo del tiempo que nos transporta
atreves de los diferentes aromas de las texturas de las paginas, de los garabatos que alguien le hizo, en aquel su momento del tiempo y enriquece la experiencia de leer por que nos propone la historia de la persona que leyo como uno aquel libro; ni hablar de ahora ,que aun que llevo mas libros de los que tengo en mi biblioteca , comprimidos en un E Book que no pesa nada, me falta siempre algo al leer, esa sensación de estar acompañada durante las paginas y las palabras , la mano seca de hojear, la impresión negra con ese ligero relieve que al marcar con el dedo las líneas tratando de reprimir mi dislexia casi se convirtieron para mi, en un braille innato , una mala costumbres de esas que se aceptan y se extrañan.
alguno tal vez sintieron como yo? Yo se que otros ni lo entienden, pero uno de mis “hermanos” posteo en su Twitter “cada vez que se cierra una Disquería creo menos que existe Dios” y creo que es ese el mismo sentimiento agobiante e impotente que se apodera de mi cuando se complica conseguir libros, hace mas 10 a 15 años atrás se burlaban de mi por que en vez de ir a comprar un libro nuevo, yo rebuscaba entre la biblioteca de mi abuelo que por un milagro hermoso me pertenece a mi ahora , o en alguna tienda de pulgas los mismos títulos pero antiguos, jamás entendieron que un libro usado aparte de contar la historia que el escritor nos presenta, es un vehículo del tiempo que nos transporta
atreves de los diferentes aromas de las texturas de las paginas, de los garabatos que alguien le hizo, en aquel su momento del tiempo y enriquece la experiencia de leer por que nos propone la historia de la persona que leyo como uno aquel libro; ni hablar de ahora ,que aun que llevo mas libros de los que tengo en mi biblioteca , comprimidos en un E Book que no pesa nada, me falta siempre algo al leer, esa sensación de estar acompañada durante las paginas y las palabras , la mano seca de hojear, la impresión negra con ese ligero relieve que al marcar con el dedo las líneas tratando de reprimir mi dislexia casi se convirtieron para mi, en un braille innato , una mala costumbres de esas que se aceptan y se extrañan.
Cada vez estoy mas convencida que
nos empeñamos en echarle la culpa a la tecnología de nuestro letargo e
aislación virtual, y no es mas que pereza, el otro día le contaba a un amigo,
que mi hermano y yo empezamos a leer a Edgar Allan Poe, cuando yo tenia 11 años
mas o menos o tal vez menos y el unos 8 por ahí, después de ver un capitulo de
los Simpson, para ser mas específicos el primer Halloween de los Simpson,
cuando Liza leyó “The Raven”, solo por que ambos tuvimos la necesidad de saber
un poco mas.
Nadie nunca nos inculco la curiosidad
pero es parte de nosotros, buscar un poco mas, la tele nunca fue un
simple hipnotizador que nos boludizaba, tampoco la computadora, ni el internet,
lo veíamos y aun hoy tal vez con un criterio
aun mas abierto, con la férrea convicción que es mas que un simple entretenimiento,
seguimos aprendiendo cosas, siempre digo que de todos lados y de todos
aprendemos algo esta simplemente en nosotros darnos cuenta de las enseñanzas
que la vida nos pone enfrente a diario.
Nuestros padres hicieron en algún momento el esfuerzo inconsciente
por yo tenga el habito de leer y
mi hermano de indagar, creo que el placer que sentía al acostarme de chiquitita
a la siesta antes de dormir sobre la panza de mi papa a que me leyera lo que yo
había esperado todo el día para que lo hiciera por que no sabia leer todavía,
es el mismo que después pude gracias a las sensaciones nada virtuales a sentir
hoy y siempre cada vez que leo.
Nadie y si hablo en plural es por que mi enano y yo pasamos juntos
por el devaneo de saber que música nos gustaba, mi papa es casi radical en el
tema de la música, solo escucha folclore, tango, algo de Sabina y cuando encontró
como molestarme , cualquier cosa que sea tan enlatada como para producirme repulsión
y a el gracia mi berrinche
Transcurrí por la música de
una forma totalmente autodidacta y equivocándome, si es que uno, se equivoca en
cuestiones de gustos, para llegar a lo que hoy es ya casi un dogma, pero nunca
voy a olvidar el día que llego una Vitrola a mi casa, era una herencia
que un Tio de mi papa se la dejo, con un álbum lleno de discos de pasta y con mi
hermano decidimos que teníamos que escucharla, asi como en la tele habíamos
visto; el sonido que salía no era el mas
nítido de todos, fue una diferencia increíble, es difícil de explicar porque se
pegotea en mi boca o sale de mi mano en
este caso la palabra textura, en si la experiencia fue magnifica, darle
vueltas ala manivela, tener todo el cuidado del mundo con los discos, increíbles,
nada de lo que escuche después de eso es igual , es como cuando la gente te
dice ya no se construyen muebles como
antes, o los autos eran los de mi época.
Creo que nada de lo digital supera a lo analógico y mas que nada
por las sensaciones , y eso paso por mi cabeza el otro día viendo una
entrevista a un grupo de Rock en internet, hablaban de algo parecido y me sentí
reconfortada aun que eran personas que me
doblan la edad, por que muchas veces me siento un bicho raro hablando de
sensaciones.
Repito no le tengo miedo , ni me niego a la tecnología, pero no se si quiero que algún día puedan
reproducir olores, gustos y el tacto; por que si ahora solo reproduciendo sonidos, imágenes
y datos escritos, tenemos esta
esterilidad generacional, que no entiende la letra de una canción o una poesía,
si no es explicita, que nos depara el futuro lleno de personas sin suficiente caudal sensitivo para evocar esos
sentimientos y sensaciones.
Tiene referencia a mis entradas:
JUEVES, 23 DE FEBRERO DE 2012 Malos? y viejos habitos
VIERNES, 31 DE AGOSTO DE 2012 Una hoja en blanco
y a la entrevista:
http://www.divididos.com.ar/ busquen en audiovisual la entrevista sin desperdicios ( Vinillo Amapola del 66 )
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