Me viste al cuarto día ,
bajando las escaleras.
Trate de ocultarte la mirada,
para no sucumbir a tus ojos;
mientras mi corazón cabalgaba extrasistolico,
al ritmo de tus pasos
que se alejaban.
Te diste vuelta,
sentí tu aliento en mi espalda
suspire y el viento se convirtió en escalofrío
que erizo desde mis dedos al alma.
Quise girar,
no pude
trate de volver,
me detuve
Y cuando creí que todo estaba perdido
escuche tu voz diciendo mi nombre.
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