martes, 24 de julio de 2012

the return


Volví a ser cronopio insomne y altivo
Bailando con la tregua de otros y las dulces esperas.

Volví a ser tierra cetrina, cabalgata nocturna
Tren con banderas y el viento norte del verano.

Volví a ser moneda marcada, un tomo de las mil y una noches
La metafísica misma de sus amarillas palabras.

Volví a ser musa de la isla negra, amante del mar y las cordilleras
El otoño, el silencio que le gusta saber que no es cierto.

Volví a ser estrategia de una táctica oriental, compañera de camino
Coraza fuerte y muchas, pero muchas bienvenidas.

Volví a ser lenguas de fuego, arpa en lo oscuro
Y el balcón al que nunca volverán.

Y comprendí entonces la verdad absoluta de la palabra escrita
La solemnidad del que dejo recados escritos en piedra
La etimología misma de la inmortalidad en las letras.


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