jueves, 23 de enero de 2020

nuestro destino


De pronto mientras el día seguía su curso
y la monotonía ociosa y mezquina de la rutina
nublaba mi juicio,
tuve ganas de encontrarte
más que en mis sueños,
más que en mis rimas,
más que en las historias
que de mis manos se escapan
 habituales y mundanas.
Te tuve ganas
así tranquilo,
así dormido,
así   único e irrepetible
desparramado sobre el sofá de la sala,
 escuchando música
o tal vez leyendo un libro,
pensando en que escribir,
releyendo tus rimas,
regalándome suspiros.
Hoy te tuve ganas,
ganas de tenerte a mi lado ,
de disfrutarnos  en lo cotidiano,
de construir contigo la simpleza
burda y hermosa,
de eso que la mayoría da por sentado;
las miradas que hablan
más que las palabras ,
las palabras que curan
el dolor de nuestras almas.
Tu y yo
juntos aminorando
el pasado lastre de los días,
 tu mi morada,
yo tu hogar,
un lugar en el que ambos
nos sintamos seguros,
donde el silencio sea una ofrenda
para los sentidos,
y el amor no necesita
de pompas y oropeles.
 Hoy te tuve ganas
así de simple,
así de puro,
así escueto,
 así de clásico,
 así de inteligible,
así de huraño y cohibido,
pero mío;
lejano como tus pensamiento,
cercano como tu beat ,
mío aunque no lo seas,
tuya  aunque no me veas,
 así de nuestro,
así de nadie,
así de todos,
la distancia vecina de estas letras,
el río  que acaricia la ciudad que nos alberga,
el pasado que parece no querer
sucumbir al presente ,
a pesar de los logros ,
a pesar de las victorias,
a pesar de tantas
miles y millones de personas,
hoy mientras el días vestía de gris,
y las horas estiraban su marcha;
levante una plegaria al cielo,
a la lluvia que retiene tu ritmo,
a las gotas que hablan tu idioma,
 para que
por un instante
 siendo yo esta y siento tu aquel ,
la imagen perfecta de tu cuerpo
tendido en el sofá de la sala
leyendo un libro
sea una verdad que aunque cueste
algún día será nuestro destino.

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