martes, 23 de mayo de 2017

Nocturno

Cuando el pasado aparece de repente y mi subconsciente hastiado de referencias, quiere librarse de los demonios, que sustentados  en el ayer me pueblan; tácitos, omnipresentes, ácidos y amargos perfumados de lúpulo y lúcuma, locos vagabundos, que líricos y joviales re dibujan la sonrisa perdida en la expectativa ajena, en el dolor pasado, en lo que fui por otros y en lo que soy por mí misma, a tu lado.
Paseas tus dedos sobre las teclas del piano; y Chopin nos regala la irónica melodía, que siempre nos lleva a besarnos; luego de que tus manos prófugas terminen el nocturno , sabes que me gusta escucharlo vibrar a través de ti, apoyar mi cabeza sobre tu hombro de espaldas a su majestuosidad y ahí compartiendo el banquillo, respirando la cadenciosa melancolía encuentro su amor, tu amor, mi amor, el amor, ese que compartimos y que hace siglos juramos en silencio trascender en cada vida, el que detiene mi respiración cuando te escucho y el que vuelve de la tuya un jadeo cuando me lees, la perfecta conjunción de lo imperfecto, el ámbar sagrado en el fondo de un vaso, las letras profanando el teclado, el recuerdo hecho futuro y el pasado borrado de mis manos.

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