martes, 20 de septiembre de 2016

El nudo Windsor

Como un loop en mi cabeza, se repite la imagen; tu imagen, más que un suspiro una leve exhalación con dejos de carnalidad. La espera vale la pena, si al salir del vestidor, recién bañado, con el cabello alborotado , la camisa a medio abotonar  y la corbata en una de tus manos, dices algo así como que no sabes cómo anudarla y simplemente lo sé; sé que esta imagen la  guardare de por vida como tatuada en mis retinas, el glorioso instante en que mis habilidades aparentemente inútiles nos regalaran la sensación de expectativa que guardaremos durante toda la noche y terminaremos saciandola, donde ya sabemos y todos se imaginan.

Tomo la corbata , la cuelgo  sobre uno de tus hombros, esta vez no tienes que agacharte estos tacos son kilométricos, es difícil creer que tú eres tú y que yo soy yo, no solemos hacer esto, digo esto de vernos así, de  vestirnos así, pero a veces, solo a veces,  la ocasión lo a merita; levanto el cuello de tu camisa y abotono hasta el último de los botones, tu respiración se va entrecortando y sé que voy a tener que portarme muy bien o no llegaremos al lugar donde nos esperan, acomodo los dos extremos  de la corbata y la anudo; sonrió y  me riñes , crees que  me estoy burlándo de vos , pero la verdad es que algo tengo que hacer para sacarme una escena de Sex & the City de la cabeza y las ganas que me dan de mandar a la mierda al mundo y los compromisos, pero no, me contengo , subo el nudo y te paso el saco que dejaste sobre el respaldo del sofá , me volteo a levantar el Clucht que una de mis amigas me presto, y siento tu mirada deslizándose por el escote que tiene mi vestido en la espalda, ahora es mía la respiración que se acelera, acomodo mis ideas para no caer en tu juego, tomo tu mano que para ese momento se encuentra conteniendo mis caderas y te recuerdo que lleves el teléfono móvil y las llaves.

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