Como un loop en mi cabeza, se repite la imagen; tu imagen, más
que un suspiro una leve exhalación con dejos de carnalidad. La espera vale la
pena, si al salir del vestidor, recién bañado, con el cabello alborotado , la
camisa a medio abotonar y la corbata en una de tus manos, dices algo así como que no sabes cómo anudarla y simplemente lo sé; sé que esta imagen la guardare de por vida
como tatuada en mis retinas, el glorioso instante en que mis habilidades
aparentemente inútiles nos regalaran la sensación de expectativa que guardaremos
durante toda la noche y terminaremos saciandola, donde ya sabemos y todos se
imaginan.
Tomo la corbata , la cuelgo sobre uno de tus hombros, esta vez no
tienes que agacharte estos tacos son kilométricos, es difícil creer que tú
eres tú y que yo soy yo, no solemos hacer esto, digo esto de vernos así, de vestirnos así, pero a veces, solo a veces, la ocasión
lo a merita; levanto el cuello de tu camisa y abotono hasta el último de los
botones, tu respiración se va entrecortando y sé que voy a tener que portarme
muy bien o no llegaremos al lugar donde nos esperan, acomodo los dos extremos de la corbata y la anudo; sonrió y me riñes , crees que me estoy burlándo de vos , pero la verdad es que algo tengo que
hacer para sacarme una escena de Sex & the City de la cabeza y las ganas
que me dan de mandar a la mierda al mundo y los compromisos, pero no, me contengo , subo el nudo y
te paso el saco que dejaste sobre el respaldo del sofá , me volteo a levantar el Clucht que
una de mis amigas me presto, y siento tu mirada deslizándose por el escote que tiene mi vestido en la espalda, ahora es mía la respiración que se acelera, acomodo mis ideas para
no caer en tu juego, tomo tu mano que para ese momento se encuentra conteniendo mis caderas y te recuerdo que lleves el teléfono móvil y las llaves.
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