jueves, 23 de octubre de 2014

otra noche de insomnio

El insomnio volvió a apropiarse de mi noche, suele hacerlo cuando ayudado por tu descarada y tacita presencia, puebla mi mente de recuerdos vividos e inventados y logro sentir tu cuerpo a mi lado compartiendo las sabanas, respirando el mismo aire, escuchando en el pasado como nos hablaba el mar, viendo al fin amanecer mientras la niebla caer de los morros, caminar por una fría mañana de otoño al borde de aquel lago sureño de aguas claras, con el gélido viento azotando los cuerpos, tendiendo a su antojo la Lenga en la isla, perdidos en el abrazador sol de la tarde de primaveral entre girasoles, viendo como se mezclan las nubes en el celeste cielo de mi norte querido, navegando por un rio cuesta arriba, con historias fantásticas leídas en libros, hacia la inhóspita cabaña alejada donde la libertad era una hamaca con vista al Paraguay. Sosteniendo mi mano, caminando sobre los adoquines de la germánica historia, imaginando todos aquellos que por allí vagaron, o quizás porque te conviertes en ese mi caballero sin armadura que en medio del enardecido pobo una noche de febrero mientras los Rollings Stones encendían a la ciudad de la furia, supo ser educado y gentil salvándome del colapso, o caminando una tarde con migo por una cuidad veraniega entre montañas, sabiendo que éramos niños pero queriendo ser algo mas, oliendo a pino y garrapiñadas

Ves por que el insomnio me tiene prisionera, y  tu eres el culpable, que apoderándose de todos los mas amados momentos de mi vida, te conviertes en un recuerdo fantasticamente irreal que cuesta abandonar

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