Para entender esto, tienen que saber
sobre mi profunda repulsión haciendo el color Amarillo, lo paradójico de todo
es que la gente que más admiró tiene ese indiscutible halo amarillo dorado como
sol que va descendiendo hacia el ocaso, antes de morir en el fulgurante naranja
rojizo del poniente, esa “gente amarilla” como yo las llamo en la privacidad de
mis letras, por que nunca se los dije,
son seres con brillo propio, algunos ya no están, otros nunca conocí pero se
sienten mis amigos por que los leo o escucho a diario, Borges amaba el amarillo
porque en la triste ironía de su existencia era uno de los pocos colores que
podía ver bien, él es un ser amarillo para mi, al igual que Luis Alberto y
George, uno es águila y el otro guirnalda de flores flotando en el
Ganges, de los que conozco mi más querido maestro es una fulgurante y poco
convencional corbata que resalta unos ojos azules mientras el resplandor de la
cúpula de templo de la Roca tiñe de dorado un pequeño café donde nunca
conversamos, mi adorada abuela era brillante, cálida, alegre y resplandeciente
como el sol de una tarde de domingo en el campo, cuando el calor aun no sofoca
y la brisa te acaricia el rostro llenándote de inspiración , hace más de un año
me cruce con otro de estos seres y me encariñe, él es cálida luz que se escabulle
por una ventana para juguetear con la oscuridad y dejar que en un juego
de sombras veamos aquello que queremos ver y muchas veces no nos permitimos tomarnos
el tiempo para hacerlo.
Hoy escuche una
canción y me acorde de todos ellos mis seres de Ámbar que en el oxímoron de mi
locura, son amarillos y amados.
http://m.youtube.com/watch?v=KTksi_VXGCk
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