Te apareciste en mis sueños
Y entre sábanas lejanas
Te mezclaste en la caricia tardía
De mi memoria emotivo.
Vibraste en tus notas
Volviéndote parte de mis versos
Y bajo un luna loca
Mi boca sucumbió a tus besos
Desapareciste con el alba
Dejándome mas que jadeos
Y aún ahora con sólo errar los ojos
Siento tu mano fugitiva recorrer mi cuerpo
Por eso me niego al calor de la siesta
Al fresco rocio de la madrugada
Al doloroso cansancio de unos párpados que callan
Por qué el insomnio regente esas pasiones
Y yo sucumbo a sus dictámenes en tu espera
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