acasos esos ojos
esa mirada persistente
ese océano marón y translucido
es la morada indiscutible de mi sombra
es la verdad que no tiene explicación
la razón sin razón que cura las herida
el bálsamo profano
la sonrisa gloriosa y consagrada
la realidad que opaca los sueños
una mano sosteniendo otra
verosimilitud
realidad
oniria
dos labios
una sola boca.
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