Me sabes a mate amargo
cafe con leche, pan y dulce de guayaba.
Te escucho tranquilo en los recuerdos
esperando la hora de volver
a tus pagos.
Veo tu mirada perdida desde la mecedora solitaria
esperando infructuosamente que ella llegara.
Sera siempre la palabra justa
la simplesa hecha hombre
la rectitud en vida
el vivo ejemplo que el que quiere
cambia sus habitos
por la sonrisa de una pequeña niña.
Pasan los años y es mayor tu ausencia
caminas con ella por la casa
como fantasmas hermosos de la memoria
y al sonrisa cariñosa , añorante
surge en todos
cuando al final de la tarde en una ronda de mate
aparece tu nombre y el recuerdo
se hace vivida campañia
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