Es fácil, cuando no encuentro las palabras ,escucharlos ,
leerlos, verlos, para que las letras gradualmente lleguen a mis manos , como si nunca se hubieran ido, como si
convivieran conmigo, sin que el mundano entorno las erosione , las carcoma y
las llene del hastió propio de la rutina.
De vez en cuando hacen que las lagrimas afloren, que los sentimientos vividos, dolorosos, amorosos, terriblemente verdaderos vuelvan , como en aquel momento que dejaron su marca, otras veces simplemente navegan por el futuro fortuito, regado de posibilidades, bañado por deseos no tan propios y fantasías casi infantiles, convirtiendo personas en personajes y oníricos divagues en posibilidades imposibles pero reales en las paginas en blanco que me permite la binariedad moderna.
En algunas ocasiones las pierdo, parece que se escapan con la vorágine del maldito deber que pervierte al hedonismo, sin embargo para eso están mis amadas musas, mis compañeros de viaje que me cantan al oído desde el pasado o tal vez de vez en cuando desde el presente, esos que me leen su poesía desde el mas haya, los que me regalaron su amistad sin conocerme, los que me regalaron letras en su mejor formato, en libros, y es asi como me encuentran hoy, escuchando el susurro que trae la renovadora brisa del sur con dejos de altiplano a mi noche, para que mi musa deje sus pasos por los capítulos que las letras dejen que le pertenezca, para que el viva en ella y yo me haga inmortal , tacita y anónima en la soledad de estas hojas
De vez en cuando hacen que las lagrimas afloren, que los sentimientos vividos, dolorosos, amorosos, terriblemente verdaderos vuelvan , como en aquel momento que dejaron su marca, otras veces simplemente navegan por el futuro fortuito, regado de posibilidades, bañado por deseos no tan propios y fantasías casi infantiles, convirtiendo personas en personajes y oníricos divagues en posibilidades imposibles pero reales en las paginas en blanco que me permite la binariedad moderna.
En algunas ocasiones las pierdo, parece que se escapan con la vorágine del maldito deber que pervierte al hedonismo, sin embargo para eso están mis amadas musas, mis compañeros de viaje que me cantan al oído desde el pasado o tal vez de vez en cuando desde el presente, esos que me leen su poesía desde el mas haya, los que me regalaron su amistad sin conocerme, los que me regalaron letras en su mejor formato, en libros, y es asi como me encuentran hoy, escuchando el susurro que trae la renovadora brisa del sur con dejos de altiplano a mi noche, para que mi musa deje sus pasos por los capítulos que las letras dejen que le pertenezca, para que el viva en ella y yo me haga inmortal , tacita y anónima en la soledad de estas hojas
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