Que feo es mirara para atrás y ver que perdiste el tiempo tratando de explicar algo que no puede ser explicado; por que las cosas que se sienten y que generan esa montaña rusa de sentimientos, ese cóctel delirante y embriagador de sensaciones, no tiene explicación; solo se puede sentir, solo experimentando y acumulando en el subconsciente esos pequeños placeres es que uno puede a la distancia simplemente cerrar los ojos y transportarse aun sitio.
Es como poner un disco de Miles Davis para dormir y sentir la sutileza de ese jazz azulado colorear la habitación; como las manos del pintor que dibujan a su musa; como las palabras del poeta que buscan oídos donde escabullirse.
Es una locura tratar de traducir en palabras un sentimiento, puede ser quizas una poesia,que evocando recuerdos me transporta a esos sentimiento; como la perfecta toma de la noche perfecta; como la fotografía de la lluvia que moja el cristal de mi ventana, o el viento jugando con la arena y el mar en una cálida costa Carioca.
Lo que realmente es casi imposible,es hacer entender a alguien que jamas miro el mar como algo mas que una masa de agua lo que significa todo lo antes dicho, como traducir inteligiblemente sin perderse en la transducción, que la luna es mas que un pedazo de la tierra gravitando en el espacio, que el viento, la lluvia , no son simplemente fenómenos climáticos, y que la música no solo se escucha , sin o que se siente en cada centimetro de la piel, que estimula imágenes, que engendra sueños, que acaricia el alma.
Esas son las cosas imposibles, nadie tendría que vivir sin imaginación, sin la dulce lembrança de los olores de la niñez, sin recuerdos tangibles pero virtuales, como respirar con los ojos cerrados el frió del sur, la calidez del este y viciado aire terroso del norte sin que ellos te proyecten la delirante historia de tu vida?.Como no emocionarse hasta las lagrimas cuando el poeta describe esos bellos recuerdo, poniendo en las manos del lector retazos finamente cocidos a de su corazón?
Es absolutamente imposible comprender, para mi, la vacía banalidad de las flor por docenas, de las cenas elegantes de comida que no te gusta y la vestimenta almidonada que todo aquello acarrea, por que nada de eso tiene verdadero sentido, si se desvanecen ya no como un mal recuerdo sino como la mediocre procesión de días que se suceden monótonos en el gris infinito de las apariencias.
Es complicado entender que en noches de lluvia, no ya de tormenta, sino cuando gentilmente las gotas me recuerdan su caricia, al escurrir por el cristal de mi ventana; cuando quiero dormir y peleando alguna de esa batallas inconclusas contra el insomnio extraño su calor rodeándome el cuerpo, pongo ese bendito disco de Miles Davis para que el suspiro muera al fin en el beso del recuerdo y las estremecidas fibras de mi cuerpo, exploten en un jubiloso festín de sensaciones, añejadas y sublimes como el mismo instante en que las engendramos.
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